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Molière,
en tela de juicio
No es la primera vez que se oye en
círculos académicos esta teoría que, de
resultar cierta, dejaría al gran mito
de las letras francesas por los suelos.
Un novelista francés, Denis Boissier,
tras investigar minuciosamente la vida
y obra de Molière, aporta un centenar
de razones que respaldarían que lo mejor
de la producción del genial dramaturgo
no es más que un fraude. Ni Tartufo,
ni Don Juan, ni tantas obras firmadas
por Molière salieron de su pluma. Un tal
Corneille fue el genio en la sombra, lo
que en el argot literario se conoce como
un negro.
Rosa YOESTE (Ociocrítico)
Denis
Boissier ha buceado en la obra de
Jean Baptiste Poquelin, auténtico
nombre de Molière, en sus
biografías y en todos los estudios oficiales
hechos en torno a su vida y creación literaria.
El resultado es El caso Molière,
un ensayo en el que Boissier llega a la
conclusión de que el escritor no pudo
producir tantas obras en tan poco tiempo.
El investigador también llama la atención
sobre el hecho de que Poquelin adoptara
su seudónimo al poco de conocer a Pierre
Corneille, también escritor.
La teoría es que fue el propio Corneille
quien ideó para Poquelin el seudónimo
de Molière. Ambos llegaron a un
acuerdo secreto (Poquelin no tenía tiempo
para escribir y dirigir a la vez su compañía
de teatro) y Corneille dio rienda suelta
a su estilo más ligero y popular en obras
que firmó con el nombre del famoso dramaturgo.
A cambio, cobró dinero suficiente como
para mantener a sus seis hijos. Nunca
pasaban más de tres meses, según Boissier,
sin que ambos escritores mantuvieran algún
contacto. Y eso durante los quince años
que Molière pasó en la corte de
París.
Boissier
sostiene que Molière (en el retrato
de la izquierda) no tenía el talento y
la erudición que impregnan sus obras.
También se sorprende ante el hecho de
que jamás hiciera referencia alguna a
Corneille, siendo coetáneos. "Molière
nunca escribió nada", asegura, "no
se han encontrado ni manuscritos firmados
por él, ni la menor correspondencia con
su familia, sus amigos o sus novias. Ni
siquiera una dedicatoria".
No es la primera vez que se pone en tela
de juicio el talento y la obra de Molière.
Recientemente el profesor del Instituto
de Estudios Políticos de Grenoble y especialista
en el análisis de discursos Dominique
Labbé afirmó, basándose en análisis
de proximidad lingüística, que "el
99,9 por ciento de al menos 16 piezas
de Molière fueron escritas por
Corneille". La teoría de que hubo
un negro a la sombra de este mito
de la literatura ya ha sido defendida
en varias ocasiones desde 1919, cuando
el escritor Pierre Louys afirmó
que "la firma" del dramaturgo "tiene
que probarse".
Los admiradores de Molière han
puesto el grito en el cielo. Desde la
famosa universidad de la Sorbona hasta
instituciones artísticas como la Comedie
Française, donde son representadas numerosas
obras del dramaturgo, se han considerado
"nulas y fuera de lugar" tales
hipótesis.
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