Camille Claudel, hundida y recuperada

Rosa YOESTE/Ociocrítico

Esta escultura no es la famosísima El beso, de Rodin, aunque la recuerda. Es El vals, de Camille Claudel. Camille fue discípula suya, amante, y alter ego artístico. Pero Rodin la fagocitó artísticamente y espiritualmente. Fueron 15 años de falsas promesas de amor y de trabajo conjunto, pero el reconocido escultor nunca llegó a abandonar a su mujer y Camille le dejó. Desde entonces vivió frustrada y sumida en el odio al que fuera su maestro, hasta el punto de que murió loca en un manicomio. Ahora ha aparecido una de las pocas esculturas que, al parecer, hicieron juntos... pero en pedacitos y en el fondo del Sena.

La obra de arte, de un valor estimado de 800.000 euros, fue arrojada al río por unos ladrones que, antes de deshacerse de ella, la rompieron en varios trozos. Una brigada fluvial de la policía francesa tuvo que realizar varias inmersiones para recuperar los fragmentos. Aunque la autoría del trabajo no es totalmente segura, se atribuye al tándem Rodin-Claudel.

Fue la policía judicial de Versalles, en las afueras de París, la que dio la alarma en el curso de una investigación sobre robo de piezas de arte. Los ladrones confesaron que habían tirado al Sena, no lejos de la plaza de la Bastilla, parte de su botín cuando se vieron descubiertos. El pequeño tamaño de la estatua, de una altura de entre 15 y 20 centímetros, obligó a los agentes de la brigada fluvial, encargada de vigilar el Sena, a realizar múltiples inmersiones en los últimos días. Así, encontraron sucesivamente varias partes de la obra, que finalmente ha podido recomponerse en su totalidad, según las fuentes. El valor de la escultura es "incalculable porque es una de las escasas atribuidas a esta célebre pareja de artistas", explicó el comisario francés François Cerdan.

El suceso parece uno más de los que conformaron la desdichada vida de Camille Claudel, rechazada por la sociedad tanto por ser escultora (trabajaba con frecuencia la figura humana desnuda) como por ser la amante de un artista como Rodin. Y mientras él ganaba más y más reconocimiento y se apoyaba en su trabajo, ella iba sufriendo un mayor ostracismo profesional. La complicidad y la admiración mutua entre ambos se fue transformando en una relación tormentosa, hasta que finalmente llegó la ruptura, hecho que marcó profundamente a Rodin y su obra.

Sin embargo, fue ella la que más sufrió y, aunque al principio el trabajo le sirvió para sacar fuerzas de flaqueza, vio progresivamente cómo se le cerraban las puertas y culpó de ello a su antiguo maestro y amante. Finalmente, cayó víctima de una paranoia persecutoria y, a la muerte de su padre, quien hasta entonces se había ocupado de que nada le faltara, su familia la ingresó en un hospital psiquiátrico. Su vida terminó tras una reclusión de 30 años que apagó por completo su talento artístico. La recuperación de la escultura hundida en el Sena es también, por tanto, la recuperación de un tesoro.