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Nuevas
formas para el MoMA
Ociocrítico/Agencias (Nueva York)
El Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva
York reabrió sus puertas el pasado sábado
después de dos años y 425 millones de
dólares invertidos en una reforma que
duplicó su superficie y modernizó completamente
al edificio original de 1939. "Mi objetivo
era crear un espacio para la gente y el
arte, más que expresar un estilo arquitectónico
particular", aseguró el arquitecto
japonés Yoshio Taniguchi, quien llevó
adelante su primer proyecto fuera de su
país.
Los
más impacientes se apostaron ante la entrada
del museo a las 06:00 horas del sábado.
Hacia el mediodía, la cola, que rodeaba
una manzana entera de edificios en Manhattan,
reunía a 5.000 personas, según estimaciones
de la Policía.
Desde el exterior del célebre museo se
percibe un complejo con formas modernas
y depuradas, integrando el edificio original
en un conjunto de granito negro, aluminio
y vidrio. En el corazón de Manhattan y
rodeado de rascacielos, el MoMA logra
transmitir calma y serenidad.
Pero el cambio se nota sobre todo en el
interior, gracias a un atrio blanco con
un techo de 30 metros de alto, que crea
un pozo de luz natural alrededor del cual
se distribuyen los cinco pisos de galerías.
La entrada principal es como una calle
transpuesta entre los muros. El visitante
tendrá facilidad para trasladarse de un
espacio a otro, y muchas veces podrá percibir
el exterior, el jardín, las esculturas,
los edificios vecinos y el cielo.
Uno de los espacios más fotografiados
es el atrio central, con una habitación
de 34 metros de altura que incluye una
escultura gigante del "obelisco quebrado"
de Barnett Newmann y uno de
los Nénufares del impresionista
Monet.
Taniguchi "transformó al museo
en algo que nadie hubiera podido imaginar",
dijo el director del MoMA, Glenn Lowry.
"Abrió el museo a la ciudad".
En
el primer piso, se encuentran las obras
contemporáneas, el arte a partir de los
años 70, dónde se combinan las instalaciones
de Bruce Nauman, Jeff Koons
y Matthew Barney. Sin columnas
y con techos altos, el espacio fue concebido
especialmente para albergar piezas voluminosas
características de este estilo.
En el siguiente nivel se encuentran los
dibujos, la fotografía, la arquitectura
y el diseño. El tercer y cuarto piso están
dedicados a colecciones permanentes de
pinturas y esculturas, y el quinto a exposiciones
temporales.
El edificio "se unirá a los otros grandes
monumentos de Nueva York, como el Empire
State Building, el Rockefeller Center,
la torre Chrysler", predijo el vice-presidente
del MoMA, Jerry Speyer. "Tendrá
su lugar en la historia", añadió.
En medio de los halagos de la prensa,
se han elevado algunas críticas con respecto
al alto precio de las entradas, que subieron
de 12 a 20 dólares, transformándolo en
uno de los museos más caros del mundo.
En total, el programa de renovación y
traslado temporal del museo al barrio
de Queens costó 858 millones de dólares.
Para esta jornada de inauguración, la
entrada ha sido gratuita.
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