'Fashion victims' en el baúl de la abuela

Jaime VELÁZQUEZ (Madrid)

Lo último en moda está en los cajones y armarios de nuestras madres y abuelas. Lo más chic esta temporada es revolver en el baúl de los recuerdos en busca de reliquias de los años 40, 50, 60 y 70. Pero no se trata de otro revival más; para acertar con el look hay que combinar prendas de distintas épocas, darle a todo una vuelta y añadirle algunos toques de modernidad. La nueva moda se llama Vintage, y tiene a todos los trendies dando vueltas por los mercados, tiendas de segunda mano y anticuarios: coleccionismo para fashion victims.

Si hace tiempo que no visitas a tu abuela, este puede ser el mejor momento. Después de darle besos y contarle lo bien que te va, date un paseo por la casa y abre alguno de los armarios. Allí puedes encontrar el vestido más cool que puedas imaginar para esta temporada.

Al entrar en las tiendas de ropa y decoración de la muy fashion Castanien Alee de Berlín, a uno le sorprende un olor familiar de épocas pasadas, de cuero, lana, fieltro… Materiales que quizá no se utilizan ya desde hace tiempo. El mismo aroma inunda las tiendas de Londres, París o Nueva York, y ahora, también, de Madrid.

Sillones con tapicerías verdes, beige, metales y maderas. Chaquetones de tweed, botas de montar, pieles, unos guantes elásticos del año 20, las zapatillas de deporte del ejército alemán y una blusa que pudo ser de Lauren Bacall. Allí, los desencantados seguidores de la moda van a la caza de algo auténtico e irrepetible. En busca de la pieza única que les hará diferentes.

Aunque el vintage no es más que otra tendencia, es también una patada al propio concepto de moda, una anti-moda, que no busca las últimas colecciones de las pasarelas sino los antiguos diseños, enterrados por la misma voracidad de la moda.

El vintage es una reflexión sobre la falacia de la moda, de lo nuevo, de lo que hoy se lleva y mañana no. Una reflexión también sobre la propia Historia de la Moda, de sus estilos y sensibilidades. Un coleccionismo para entendidos que saben que no hay nada menos cool que seguir los dictados efímeros del negocio textil. Nada peor que lucir como el maniquí de un escaparate que en dos meses va a estar de rebajas.

La cosa es construir un estilo propio, con prendas de calidad, nuevas y viejas, de la época y el estilo que sean, todas juntas y con algo de gracia. Las tiendas de segunda mano, los anticuarios, los mercados callejeros son los lugares frecuentados por estos nuevos arqueólogos del look.

Vintage en Madrid

En Fuencarral, la calle más cool de Madrid, acaba de abrir una de las primeras tiendas dedicadas al vintage. Otro lugar para buscar reliquias de la moda, especialmente para aquellos que tengan una abuela muy práctica y con problemas de espacio.

La tienda tiene un número escaso y limitado de diseños. Es difícil encontrar tallas o colores, porque se trata de prendas con aspiración de ser únicas. Algo similar a una colección de arte que se ha logrado construir con esfuerzo y dedicación a lo largo de los años.

En Vintage encontraremos los viejos y genuinos diseños de firmas como Antonio Alvarado, Amaya Arzuaga, Locking Shoking, Juan Duyos, David Delfin, Rocabert, Tiago Valente, EBP, Ion Fiz, Jorge Vezquez, Isabel María y Peseta.