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El Prado y el Reina Sofía conmemoran el
25º aniversario del regreso del Guernica
06/06/2006
Ociocritico
El Museo del Prado y el Museo Reina Sofia
enfrentan las obras de Picasso a los grandes
clásicos de la pintura para conmemorar el
25º aniversario del regreso del Guernica
a España, los 125 años del nacimiento del
pintor y el 70º aniversario del nombramiento
de Picasso como director del Prado. Bajo
el título Picasso, Tradición y Vanguardia
los dos grandes museos nacionales acogen,
del 6 de junio al 3 de septiembre, un centenar
de obras del artista malagueño, algunas
de ellas cedidas por importantes museos
internaciones como los Tres Músicos
del Museo de Philadelphia, que no se exponía
en Europa desde hace 40 años.
Esta exposición, coproducida por la Sociedad
Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC)
y la Fundación Winterthur, supone un recorrido
por todas las facetas del pintor malagueño,
reuniendo en salas contiguas del Museo Reina
Sofía, cuadros como Los fusilamientos
del 3 de Mayo, la Masacre en Corea
de Picasso y la Ejecución de Maximiliano
de Manet, acompañados por el buque
insignia del Reina Sofía, el Guernica.
Francisco Calvo Serraller, comisario
de esta exposición junto a Carmen Jiménez,
destacó el carácter "histórico" e
"irrepetible" de esta exposición
al poder observar una de las obras maestras
de Goya, que probablemente nunca
más vuelva a salir del Museo del Prado,
enfrentada al Guernica y enmarcada junto
a otros iconos contemporáneos de condena
contra la violencia.
Vencedores morales
Para Serraller, todas estas obras proclaman
que las "víctimas son las vencedoras
morales" de todas las guerras y representan
los diferentes modelos de guerras que han
ocurrido a lo largo de la historia: guerras
fratricidas, guerras coloniales, imperiales
y el holocausto.
"Es una exposición excepcional y única
que rompe moldes y es una demostración extraordinaria
de la utilidad del arte", aseguró Calvo
Serraller, para quien con esta muestra se
pone de manifiesto, una vez más, que el
arte "cambia pero no progresa".
El recorrido de la exposición que comienza
en el Museo del Prado comprende todas las
etapas del artista malagueño, desde su época
azul y rosa pasando por el cubismo o la
recuperación del clasicismo de la década
de los veinte; su relación con el surrealismo;
los difíciles años entre la Guerra Civil
española y la II Guerra Mundial o su última
faceta productiva, una de las más fértiles.
Préstamos importantes
Para este exposición conjunta se han logrado
préstamos de los museos más importantes
y las mejores colecciones del mundo. Instituciones
como el Guggenheim, el Museo de Arte Moderno
y el Museo Metropolitano de Nueva York,
el Guggenheim de Venecia, la Tate Modern
de Londres, el Museo de Arte de Cleveland,
el Museo de Arte de Philadelphia, el Hermitage
de San Petersburgo, el Museo Picasso de
París y Barcelona, el Centro Georges Pompidou,
o el Museo Berggruen de Berlín, entre otros,
sin olvidar los prestamos de colecciones
que sus responsables han cedido de forma
"generosa" y "desprendida",
según apuntó el director del Museo del Prado,
Miguel Zugaza. Unicamente, "estrictas
razones de conservación", explicó Zugaza,
han impedido que otras obras maestras formen
parte de esta exposición, que irá acompañada
de un curso de Lecciones de Arte los días
6 y 27 de junio en el Reina Sofía y un amplio
programa de actividades para todos los públicos
en ambos museos.
La selección de obras de Picasso, que componen
esta retrospectiva arranca en el Prado con
el Autorretrato con paleta de 1906
del Museo de Filadelfia, realizado cuando
Picasso tenía 25 años y culmina con el primer
retrato de la serie de mosqueteros de 1967.
La ordenación de la muestra sigue un riguroso
orden cronológico. Pero este desarrollo
cronológico queda interrumpido en el centro
de la Galeria para celebrar el encuentro
entre Picasso y Velázquez, con la serie
que el malagueño pintó sobre las Meninas.
Como colofón de este diálogo, la muestra
concluye con otros excepcionales ejemplos
de la conexión del artista con los genios
de la puntura moderna, como en Gran Desnudo
donde Picasso cita de forma directa a La
maja desnuda de Goya, o las versiones
de algunas obras de los más importantes
artistas franceses del siglo XIX como Las
mujeres de Argel según Delacroix
(versión final) o El almuerzo campestre,
según Manet.
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