Los ladrones de arte, o venden los cuadros robados o los destruyen

05/08/2006
María Jesús RUIZ DEL PINO

En los últimos años, se han producido distintos robos de cuadros en los diferentes museos de todo el mundo que han dejado un enorme vacío en todos los amantes del arte. Es un negocio en el que se manejan importantísimas sumas de dinero. Un delito que está perseguido por agentes especiales pero que cuya solución se antoja muy difícil. Los cuadros sufren una gran desmejora y, a veces, incluso pueden ser quemados para borrar pistas delatoras de los autores de la sustracción.

Una larga lista de famosos pintores ha sufrido el robo de una o varias de sus piezas de colección. Un negocio cada vez más extendido que deja huérfanos a los amantes del arte. El contrabando de arte vende las obras a un elevado precio, en los mejores de los casos, embolsándose ingentes cantidades de dinero y poniendo en peligro un Monet, un Goya o un Munch Puede que los robos se deban a la escasez de seguridad existente en los museos, ya que los ladrones osan introducirse en las más importantes pinacotecas del mundo, como por ejemplo el Louvre, y además se jactan de ello.

Sea el motivo que sea, lo cierto es que estos ladronzuelos y contrabandistas del arte roban con el único objetivo de obtener grandes sumas de dinero de sus compradores. Pero cuando el negocio no sale como debiera, se atreven a destruir estos importantes cuadros para eliminar posibles pistas que conduzcan a los autores de esta fechoría.

Son muchos los históricos artistas que han sufrido el robo de algunas de sus piezas de colección. Aunque sólo conozcamos una milésima parte de los que se producen, hay más de un centenar de obras perdidas, extraviadas o robadas. Cada una de ellas tiene una historia detrás. Estas son algunas de los robos que han mantenido a toda la comunidad de amantes del arte en vilo.

La Mona Lisa dejó de sonreír durante tres días

Leonardo Da Vinci , famoso pintor e inventor italiano, es mundialmente conocido por una de sus más estudiadas obras: La Mona Lisa .

En este cuadro de 77x53 centímetros Da Vinci tardó casi cuatro años en terminar, que representa a una mujer vestida de negro con una leve sonrisa en su rostro, recibió un trato de favoritismo por parte de su autor. Ha sido la única obra que nunca llegó a las manos de la persona que se lo encargó y, por otro parte, la única que lo acompañó allí donde fue Leonardo hasta su muerte. Por lo tanto, La Mona Lisa ha recorrido países como Italia y Francia, este último donde al final encontró su residencia: el Louvre.

Este museo francés fue testigo de unos de los actos que tuvo a los amantes del arte en vilo durante tres años. Era el año 1911 este cuadro sufrió un robo.

El ladrón fue un argentino llamado Eduardo Valfiemo , quien convenció a un carpintero ex empleado en este lugar, Vicenzo Perugia , para que le ayudase a efectuar el hurto. El objetivo de ambos era hacer copias de esta obra y enriquecerse de manera rápida. Pronto fueron descubiertos y, tras tres largos años, la obra fue encontrada en Italia.

Afortunadamente, Leonardo Da Vinci y sus admiradores pueden descansar en paz, ya que esta obra es una de las más protegidas del museo y cuenta con un vidrio irrompible que rodea toda su superficie.

Van Gogh ha perdido algo más que la oreja

Pero no he sido Da Vinci el único artista al que le han robado un cuadro. Van Gogh, el carismático neo impresionista, se ha convertido en todo un experto en sufrir robos de este tipo, y muchos de los cuales siguen siendo hoy en día una incógnita.

En total, y toquemos madera, nunca mejor dicho, para que no se sucedan más sustracciones, suman 5 robos y 8 obras despojadas de sus respectivas pinacotecas.

Puede que el cuadro robado más conocido de este pintor sea Los Girasoles , que fue usurpado en 1991 del museo de arte de Amsterdam y rápidamente encontrado en un coche abandonado. Sólo dos obras más de las desaparecidas en el museo de Roma han sido recuperadas

Los admiradores de Munch esperan “escuchar” a El Grito

Pintor expresionista noruego ha sufrido el robo del mismo cuadro, el famoso El Grito , ahora desaparecido. Se dice que Munch hizo una decena de réplicas exactas de esta obra, de las cuales muchas han desaparecido y otras tantas sustraídas.

En 1994 una banda de ladrones asaltó la Galería Nacional de Oslo llevándose consigo esta magnífica obra. Fue un robo relativamente fácil. El grupo portaba varias pistolas y la seguridad no pudo más que velar por la seguridad de los miles de turistas que acudieron ese fatídico día a visitar este museo. Además, antes de marcharse con la recién adquirida joya, se jactaron dejando una nota en el hueco donde antes descansaba El Grito que rezaba así: "Gracias por la falta de seguridad".

Tres meses después, los ladrones realizaron una oferta al gobierno noruego solicitando un millón de dólares americanos a cambio del cuadro. Chantaje que fue rechazado y que, afortunadamente, tuvo final feliz. El cuadro fue recuperado en una acción conjunta entre la policía noruega, británica y la colaboración del Museo Getty (EEUU)

Sin embargo, esta volvió a ser robada en 2004 y se teme que los ladrones la hayan quemado.

Da Vinci, Munch o Van Gogh sólo son tres ejemplos. Son muchos los artistas que se han visto afectados por la mano de estos ladrones que quieren enriquecerse mediante obras que pertenecen al Patrimonio de la Humanidad. Así, hay una lista interminable de pintores afectados por esta clase de hurtos: Goya, Rembrandt , Rubens , Cézanne , Degas , Manet , Monet, Klimt

Innumerables obras de arte están extraviadas por el mundo. El contrabando de cuadros se ha convertido en un negocio multimillonario y cuyas consecuencias son devastadoras para los amantes del arte.

El paradero de los miles de cuadros que desaparecen es una incógnita para todos. Cientos de detectives, personal de policía y otros organismos especializados tratan de poner fin a estos sucesos que, desgraciadamente, suceden casi a diario.

Un negocio que sólo acabará cuando los compradores de cuadros robados digan “no” y denuncien a aquellos que se los ofrecen a precios astronómicos.

Hay que acabar con el negocio ilegal de las obras de arte. No se le puede poner precio a aquello que no lo tiene, hay cosas que tienen un valor monetario incalculable y que deben respetarse.

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