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El
precio de la farsa
Ociocrítico (Madrid)
El
precio de la verdad
Director: Billy Ray
Intérpretes: Hayden Christensen,
Peter Sarsgaard.
El crítico asistió al preestreno -desastroso,
por cierto: falló la coordinación del sonoro,
lo que produjo momentos hasta cómicos- de
esta película, presentada de manera sensacionalista
como una denuncia contra la mentira y la
manipulación periodística. Y, así, nos presentan
a un jovenzuelo poco creíble, en el papel
de Stephen Glass, un periodista que
fue expulsado de una revista política liberal
norteamericana por haber falseado varios
reportajes.
Es todo: el novato y obviamente ajeno a
la profesión periodística director Ray
ni profundiza en lo que es la tal manipulación
periodística ni en los estrechos límites
en los que se mueven la mentira y la verdad,
lo cierto y lo falso y, sobre todo, lo cierto
y lo incierto. El tema, para ser abordado
con rigor y con un mínimo de lenguaje cinematográfico,
hubiese precisado otro director. Y, claro,
otros actores. El abuso de primeros planos
del jovenzano Christensen, uno más
de esos blandos guaperas que quisieran tener
la cuenta corriente de Di Caprio,
llega a resultar exasperante, a fuer de
poco convincente. Y no seguimos comentando
el tostón, porque no merece más líneas.
Obviamente, si no está usted interesado
en el tema que se plantea -es un decir eso
de que plantea-, no vaya a ver la película.
Si está usted interesado en estas cuestiones,
o es profesional de la información, entonces
de ninguna manera vaya a perder hora y media
con el bodrio. Nos agradecerán el consejo.
La película suena a falsa desde el primer
fotograma hasta los resúmenes escritos,
epílogos, el fácil recurso con el que se
llega al The End, al fin.
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