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Madrid
se pierde en Tánger
Tánger
Director y guionista: Juan Madrid
Intérpretes: Ana Fernández, Jorge
Perugorría, Pablo Puyol, Fele
Martínez, Ramoncín
M.J. ARIAS (Madrid)
No
merece la pena malgastar el tiempo y una
entrada de cine, al precio que están, para
ver el estreno de Juan Madrid como director.
Partiendo de la teoría de que de toda película
se puede salvar algo, de Tánger es
mejor olvidarlo todo, sin dejarse nada.
Quizá haya algo que salvar, pero la incalificable
actuación de Ramoncín como eurodiputado
mafioso y fascista nos ha dejado casi sin
palabras. Los amantes de Tánger no se engañen,
porque la película transcurre en Madrid.
No hay donde rascar. Ninguno
de los actores se luce; el casting deja
mucho que desear; la trama aburre, cuando
lo que pretende es ser una película sobre
inmigración y corrupción policial; la crítica
social se convierte en parte del atrezzo...
Mejor no seguimos. Eso sí, no podemos obviar
el pésimo doblaje a Jorge Perugorría.
Otro actor da voz al cubano para hacer más
creíble su papel como marroquí, pero el
doblaje se hace en un perfecto español.
¿A alguien le cuadra esto?
La película cuenta la historia de Abdul
Kader (Jorge Perugorría), hijo de una
marroquí y de un comisario español. Todo
comienza cuando su padre le trae a España
para darle una oportunidad y tenerle a su
lado, junto con su hijo Fanfán (Fele
Martínez), que no es lo que parece.
Al menos eso es lo que se piensa él. Hasta
aquí todo bien, pero si esto lo aderezamos
con muchos tiros, muertos para aburrir y
unos personajes xenófobos que se mueven
sin ningún sentido por la pantalla, la película
es un tostón en toda regla. Y eso que el
tema podría haber dado para mucho.
Entre medias de todo esto surge el personaje
de Lidia, Ana Fernández, sí,
la de Solas, que hace de la novia
del padre de Abdul castigada por la vida
y por los hombres. Lidia le pone la nota
'romántica' a la película, ya que entre
ella y el hijo de su novio surge una historia
de amor que se ve venir desde el principio.
Pero
lo que hunde a la película no es el argumento
o los diálogos, sino la falta de credibilidad
de la mayoría de los personajes. Para muestra
un botón: imagínense al asturiano musculitos
de UPA Dance y a Kike, el
primogénito de Farmacia de Guardia,
comandando un grupo neonazi que dirige Ramoncín
y que asesina a dos inmigrantes. Con este
comienzo resulta muy difícil levantar la
más de hora y media restante.
Un profesor de cine dijo una vez que "para
apreciar el caviar es necesario comer muchas
hamburguesas". Si después de todo deciden
no hacer caso a la crítica y ver la película,
al menos admitan una recomendación:
incluyan algún Almax es sus bolsillos.
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