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Amenábar
huele a premio
Mar Adentro
Director: Alejandro Amenábar
Guionistas: Alejandro Amenábar y
Mateo Gil
Intérpretes: Javier Bardem, Belén Rueda,
Lola Dueñas, Mabel Rivera, Clara Segura,
Joan Dalmau, Jose María Pou, Celso Bugallo,
Frances Garrido
María José
ARIAS (Madrid)
Fuese
o no su intención, Alejandro Amenábar
ha reabierto el debate sobre la eutanasia
con su última película, Mar Adentro,
en la que el director español sale engrandecido
por su manera de contar una historia que
hace años entró en nuestras casas y conmovió
a la sociedad española. Lo que podría haberse
convertido en una historia puramente lacrimógena
o en un simple 'dramón', es una película
realista de una factura y una sensibilidad
inmejorables, que demuestran, una vez más,
el talento de este director. La película
huele a premios.
La película cuenta la historia de Ramón
Sampedro, un tetrapléjico gallego que
durante 28 años luchó por "morir con
dignidad". Postrado en una cama por
una locura de juventud, la imaginación y
la palabra se convierten en su única escapatoria.
Javier Bardem fue el elegido para
interpretar este complicado papel, para
que el tuvo que sufrir horas y horas de
maquillaje diario con el objetivo de aparentar
los 20 años más que requería. Bardem lleva
a cabo una interpretación memorable en la
que es capaz de transmitir la irónica personalidad
de Sampedro utilizado sólo su cabeza.
La cuestionada Belén Rueda, cuya
incorporación al casting no fue bien
vista por los cinéfilos más puristas, sale
airosa interpretando a Julia, una abogada
que intenta ayudar a Sampedro en su complicada
lucha por morir sin que nadie tenga que
penar por ello. Los actores, escasos en
número como es habitual en los trabajos
de este director, contribuyen en gran medida
a que la película vaya un punto más allá
del drama y se profundice en los sentimientos
del protagonista.
A parte, algo
que salva a la película de convertirse en
simple 'mar de lágrimas' es el tono de los
diálogos y el punto de vista desde el que
se cuenta la historia, el de Sampedro. Tanto
Amenábar como Mateo Gil, co-guionista
de Mar Adentro, captaron la esencia
del personaje y la ironía de sus frases.
Un torbellino de emociones remueven al espectador
en las dos horas de metraje. Tan pronto
te arrancan una sonrisa como descubres que
tus ojos se humedecen. Preguntas que quedan
en el aire, no sólo sobre la eutanasia,
sino sobre la amistad, las relaciones familiares,
el amor y la religión, tema en el que ya
profundizó Amenábar en Los Otros.
Acostumbrados
como nos tiene a historias complejas, retorcidas
y que poco tienen que ver con la vida diaria,
ésta era una prueba de fuego para el director;
prueba de la que sale aún más engrandecido
si cabe. La respuesta del público tras la
première fue unánime: aplausos al
acabar la proyección y aplausos a la salida
del cine para los actores y, como no, para
Alejandro Amenábar. Sampedro, por boca de
Bardem y Amenabar nos da una lección de
vida, o de muerte, y muchas cosas que cuestionarse.
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