Caleidoscopio vital

Ae fond kiss (Sólo un beso)
Director: Ken Loach
Intérpretes: Atta Yakub, Eva Birthistle, Riaz Ahmed, Shambshad Akhatar y Shabana Bhakish
Drama

Mirentxu MARIÑO/Ociocrítico (Madrid)

Las películas de Ken Loach vienen a ser siempre un dramático espejo de la realidad. En este sentido Sólo un beso no defrauda, aunque enganche más por la historia de amor que subyace que por el conflicto religioso y racial que plantea. Los protagonistas, una incipiente pareja formada por un paquistaní musulmán (Qasim) y una profesora de música irlandesa y católica (Roisin), encuentran en la sociedad de una Glasgow ecléctica el entorno hostil adecuado para frustrar sus sueños conjuntos. Por eso y por la familia de él, blanco de las iras del director y perfecto ejemplo de minoría étnica (yo diría cuasi mayoría) reticente a la integración.

El director no se limita a mostrar frente a frente al hieratismo ancestral musulmán con la rigidez hipócrita del catolicismo, sino que literalmente no deja títere con cabeza en su crítica a todas las religiones. Todo en boca de los actores, claro, aunque no se queda corto al utilizar adjetivos hirientes como "fanático" e "intolerante" o punzantes expresiones como "vete a dar clase a los protestantes"; incluso llega a mentar, a través de imágenes, las persecución y matanza de negros en los Estados Unidos del segregacionismo. Hay una palpable decepción en todo esto.

El retrato comienza con un alegato en favor de la convivencia para luego destrozarlo, sin más. Los padres de Qasim, emigrantes forzados cuando tuvo lugar la división entre India y Pakistán, se afincaron en Escocia escapando del horror pero conservan las tradiciones más recias de su cultura, como las bodas de conveniencia para sus hijos y el 'ordeno y mando' en relación a los estudios y trabajos que sus vástagos deben realizar. Conceptos supuestamente incomprensibles en Europa y por ende para Roisin, adalid de la independencia femenina actual. Pero, para sorpresa del respetable, el giro no tarda en llegar.

Antes, Loach no pierde la oportunidad de meterse con la incoherencia entre el querer vivir como un occidental y el ser tan profundamente cerrado. Resulta curioso escuchar al mejor amigo del protagonista, Hamid, con el móvil en la mano y vestido con jeans, divagar acerca de la deshonra familiar que supone tener una relación con una gori (blanca). Pero es evidente que el problema nunca la tiene sólo una parte, sino las dos. Los que creíamos "malos" no son perores que quien los acoge, y enseguida aparecen los curas católicos para imponer sus propias reglas. De nuevo, la decepción y la simpleza de la creencia.

Es el pan de cada día en toda Europa, y cada vez más en nuestro país, no tanto por el tema de la integración, muy superado en países como Francia, como por el tema de las escuelas (la hermana de Qasim, Tahara, acude a una escuela pública católica y no consigue ser una más). Me viene a la cabeza, salvando las enormes distancias, Mi gran boda griega, muy Hollywood y llena de tópicos insultantes, que aun así puede hasta resultar agradable y creíble. Sólo un beso es similar, pero en el fondo es todo lo contrario: al final (que no contaré) nada se resuelve, la vida sigue igual. El poso amargo es una constante en los filmes del creador de Labird, Labird y Mi nombre es Joe, aunque quizá en esta ocasión no es tan contundente como deseado.

En cuanto a la construcción, la sencillez de planos y la manera de reflejar situaciones cotidianas contrastan sobremanera con la complejidad del trasfondo. Loach, con la estimable ayuda del guionista Paul Laverty, suele tejer películas densas para gente sencilla, por eso merece la pena verla, y sobre todo porque la riqueza de matices en los comportamientos e idiomas no tiene precio. Para el que todavía no lo haya entendido, esta es una película para escuchar, y apreciar, en versión original.

Por último, hay que resaltar el trabajo de los actores, desconocidos en su mayoría y, de hecho, bastante buenos. Los incondicionales del parangón del cine social no pueden dejar de verla, y los demás, tampoco, pero han de saber que ésta es una historia de las de pensar.