La volatilidad de los sentimientos

Closer
Director: Mike Nichols
Intérpretes: Julia Roberts, Jude Law, Natalie Portman, Clive Owen.
Drama

por Mirentxu Mariño (Madrid)

Closer, último trabajo del director de El Graduado, Mike Nichols, es una película que carece de dobles intenciones. Habla del amor casual, pero también de lo tortuoso de las relaciones y de la soledad en la pareja. La franqueza y la claridad rebosan en sus diálogos que, con mucho, son lo mejor de esta coherente versión de la obra teatral homónima escrita por Patrick Marber.

La acción se centra en cuatro únicos personajes urbanitas interpretados ejemplarmente por Jude Law, Natalie Portman, Julia Roberts y Clive Owen. Sus vidas confluyen de forma inesperada y Cupido hace de las suyas hasta juntarlos y revolverlos, lo que desencadenará una tormenta sentimental plagada de amor y engaño; una combinación destructiva y al mismo tiempo casi adictiva para todos ellos.

Un periodista de necrológicas y fallido escritor (Law) conoce a una jovencísima y despreocupada striper (Portman) que ha aterrizado en Londres procedente de Nueva York. Un flechazo les une hasta que él encuentra a Anna (Roberts), una fotógrafa divorciada de la que no podrá olvidarse y que le da unas sonoras calabazas. La retratista da a su vez con un siniestro médico dermatólogo (Owen) en una cita a ciegas urdida con malicia por el reportero (en una secuencia de chateo en internet de lo más soez y divertida). El azar vuelve a actuar y deciden casarse.

A partir de ahí, todos entran y salen de la vida de los demás, forzando el intercambio de parejas y haciendo de la infidelidad un modo de vida. Se quieren y a la vez se detestan, se toman y se dejan. Y el envoltorio de estas historias cruzadas, que fluyen como la vida misma, no son sino las brillantes conversaciones compartidas y repletas de un insultante raciocinio. Las réplicas y contarréplicas son una gozada, sobre todo por su sinceridad y contundencia. Ya nos gustaría a algunos hablar con tanta firmeza.

El otro gran acierto de Closer reside en la estructura del guión, un espectacular ejercicio de concreción ejecutado mediante la elipsis, recurso muy bien utilizado que hace presente lo que no está de manera efectiva y asombrosa. Esto incluye, por un lado, el rápido paso del tiempo, y por otro, las referencias al sexo, tremendamente explícitas en las alocuciones de los protagonistas y, sin embargo, sin espacio propio en la imagen. La película se hace corta y casi no deja respirar al espectador a pesar de su sobriedad aparente.

Por último, los actores. El mejor es, sin ninguna duda, Clive Owen, fantástico en su papel de tipo sin escrúpulos y dependiente de dos cosas, el sexo y el amor, aunque él no las relacione ni considere importante la segunda. Consigue ser odiado. Pero es un personaje desgraciado, como el de Julia Roberts, que se conforma sin pelear con lo que la vida le va dando, como si no pudiera elegir; y también lo es el de Jude Law, que da unos bandazos desconcertantes. El único espíritu libre del grupo es Alice, interpretada por Natalie Portman, que ejerce una extraña atracción sobre todo aquel que la rodea. Se come la pantalla.

Con una sola mirada los cuatro logran expresar en cada momento los sentimientos adecuados, y a ello contribuye en gran medida el roce palpable de la cámara sobre sus rostros. Otra forma de que aquel que observa se sienta aún mas cerca de ellos.



* Fotos de Columbia Tristar Films, S.A.