Mil y una formas de estirar el chicle

Meet the Fockers (Los padres de él)
Director: Jay Roach Intérpretes: Robert de Niro, Ben Stiller, Dustin Hoffman, Barbra Streisand, Blythe Danner, Teri Polo
Comedia

Mirentxu MARIÑO (Madrid)

Es lo de siempre. Película que tiene éxito, película que tiene segunda parte. No citaré el refrán, pero está claro que después de la saga de El Padrino no existe ninguna secuela que haya funcionado como Dios manda.

Los padres de ella fue una sorpresa de taquilla. Una de esas comedias que se agradecen de vez en cuando y que contaba con varios pesos pesados de la industria, desde Ben Stiller, grandioso en Algo pasa con Mary; Robert de Niro, grandioso siempre; y Blythe Danner, madre de Gwyneth Paltrow y elegante actriz de fondo. En resumen, risas, juegos de palabras y tremendos golpetazos a merced de la torpeza del protagonista para deleite de un público relajado.

Los padres de él es un intento de dar una lógica réplica a su predecesora. Pero para conseguir una cierta efectividad y que la historia siguiera realmente haciendo gracia, los creadores del film debían hacer dos cosas, exagerarlo todo mucho más y contar con alguien que compensara la presencia de las estrellas mentadas. Dicho y hecho. Los suegros de Pam (Teri Polo), los Focker, son dos personajes extravagantes y liberales orgullosos de haber concebido a su hijo Greg. Muy raros, por tanto, y diametralmente opuestos a los Byrnes.

Dustin Hoffman y Barbra Streisand, un tanto sobreactuados, son los encargados de representar a Bernie y Roz, un abogado retirado y amo de casa y una terapeuta sexual con un ramalazo naturista. Su apellido, Focker, que ya fue motivo de gracia en Los padres de ella (por su similitud con el vocablo fucker), abre una vía de acción en esta segunda parte. El sexo, tema casi intocable hasta el momento, se convierte en el elemento central del guión, sobre el que se construyen casi todos los gags y del que se habla sin tapujos. No obstante, 'el asunto' resulta muy trillado a partir del tercer o cuarto chiste.

La otra gran baza es el bebé. Nuevo miembro de la familia Byrnes y la gran esperanza de Jack (Robert de Niro), ya que es el único al que puede enseñar su 'enigmática sabiduría'. Es el reducto inocente ante tanto desmadre y quizá lo único que aporta frescura permitiendo elaborar nuevas situaciones. Porque, efectivamente, más de la mitad del metraje acaba siendo un remedo previsible de Los padres de ella: antes había un gato y ahora hay un perro, la secuencia del baño vuelve a repetirse aunque en otra localización, los métodos de investigación de Jack quedan de nuevo patentes y, por último, se recuperan muchas de las frases y tics que el espectador reconocerá ipso facto.

El anhelo de ver más tortazos, caídas y meteduras de pata tronchantes se queda en nada a pesar de las prometedoras insinuaciones del comienzo. Pero casi diría que el espectador se conforma, una vez más, con ver a dos magníficos actores, como son De Niro y Hoffman, haciendo literalmente el tonto. Los fans de Streisand también tienen lo suyo.

Por lo demás, creo que sobran un par de cosas, como la subtrama de la cocinera, que no llega a dar el juego suficiente; y quizá lo de la caravana, más accesorio que otra cosa y que sólo sirve para meter un par de secuencias reseñables. Pero, en definitiva, ¿qué más queremos muchas veces que pasar un rato entretenido con final feliz incluído?. Pues eso.