En los confines de la imaginación

Finding Neverland
Director: Marc Forster
Intérpretes: Johnny Depp, Dustin Hoffman, Kate Beckinsale, Julie Christie, Kate Winslet, Radha Mitchell, Nick Roud, Joe Prospero, Freddie Highmore, Luke Spill

María José ARIAS (Madrid)

Peter Pan
es quizá el personaje infantil más famoso en el mundo, incluso más que Harry Potter. El niño que se negaba a crecer ha acompañado, durante su cien años de vida, la infancia y madurez de diversas generaciones. Muchos hemos sido los que de pequeños, y no tan pequeños, hemos deseado con todas nuestras fuerzas que ese niño vestido como Robin Hood entrase por nuestra ventana para llevarnos volando a un país maravillo en el que las hadas son compañeras de juego y no hay padres que te obliguen a comer o a vestir de una u otra forma. Un mundo con piratas malvados y sirenas dispuestas a ahogarte en cualquier descuido. Ahora vuelve a nuestras pantallas, pero esta vez como personaje secundario, cediendo todo el protagonismo a su progenitor literario: James M. Barrie, al que interpreta con gran acierto el nominado Johnny Depp. Finding Neverland surge a raíz de la 'novela' de Allan Knee The Man Who Was Peter Pan, que recopila conversaciones imaginarias entre Barrie y los hijos de la familia Llewelyn Davies, cuya madre interpreta una dulce y divertida Kate Winslet. El reparto lo completan Dustin Hoffman, como secundario de lujo en el papel de productor de Barrie, y Julie Christie, como la madre de la inspiradora de Wendy.

Al escocés James Barrie le debemos el nacimiento de este extraordinario personaje que aún hoy sigue vigente en un mundo dominado por bichos tan horrendos como los Pokemón o niños deslenguados como Shinchan. Lejos queda ese 27 de diciembre de 1904 cuando Peter cobraba vida sobre el escenario del londinense teatro Duke og Tork, donde, este mismo año, con motivo de su aniversario, ha vuelto a ser interpretado.

Barrie era un escritor de novelas y obras de teatro conocido pero sin demasiado éxito. Fue su costumbre de pasear por los jardines de Kensington, acompañado por su San Bernardo y una libreta en la que apuntaba todas las ideas que se le ocurrían, la que le proporcionó la inspiración que cambiaría su vida y que influiría en millones de personas a lo largo de este siglo. En este afamado parque, conoció a los niños que encenderían la chispa de su obra de teatro, convertida en novela en 1911 debido al inesperado éxito la noche del estreno tanto entre el público como entre la crítica que tan mordaz había sido con su trabajo anterior.

Se estrena ahora Fiding Neverland, protagonizada por Johnny Depp y Kate Winsley, que nos cuenta con una sensibilidad extraordinaria la vida de este autor y el proceso de gestación de Peter Pan y todos los personajes que le acompañan en sus aventuras en el País de Nunca Jamás. En esta película, dirigida por Marc Forster (Monster's Ball) vemos como el escritor fue siempre un niño grande traumatizado por la temprana muerte de su hermano mayor cuando patinaba y que siempre pensó que él había tenido la suerte de no tener que hacerse mayor.

La interpretación de Depp, que le ha valido la nominación a los Oscar, capta con gran acierto la personalidad de un niño grande sujeto a una estricta esposa de la que se libera gracias a la influencia que sobre él ejercen unos niños huérfanos convertidos en sus compañeros de juegos. Su rostro sin edad es sin duda una ventaja a la hora de meterse en el papel, que nada tiene que ver con el de Jack Sparrow, el pirata deslenguado y algo afeminado de Piratas del Caribe por el que también optó a galardón. En esta ocasión, Depp interpreta a un hombre adulto que se comporta como un niño sin llegar a resultar ridículo. Desde luego todo un reto, tanto hace cien años como en la actualidad.

Esta película invita a los fieles seguidores del 'niño soñador', como lo llamaba su padre literario, a dar un paseo para conocer cómo surgieron tanto Peter como Wendy, Garfio, Campanilla y los Niños Perdidos. Una serie de encantadores personajes que en la película van cobrando forma a medida que Barrie encaja las piezas de un puzzle en el que sólo faltaban las partes con vida para completar su pequeño mundo mágico y personal: Neverland, al que sólo pueden llegar los más privilegiados. Aquellos que se resiste a cumplir la ley de la vida y que quieren vivir sin preocupaciones y jugar la mayor parte del tiempo. Sin reglas que cumplir y sin responsabilidades que asumir.

Aunque una película con niños suele levantar reticencias entre los más desconfiados, en esta ocasión las cuatro retoños que ejercen de musa para el escritor se meten al público en el bolsillo y dan toda una muestra de cómo evolucionan las personalidades de cada uno de ellos a la hora de afrontar los problemas y el paso de niño a adulto.

Poco más se puede decir de la historia de Peter Pan o de la película. Lo mejor es ir a verla sea cual sea la edad que figure en el carnet de identidad. Así que ya saben. Si quieren volver a ser niños, dejen volar su imaginación, consigan polvo de hada y sigan esta indicación: la segunda a la derecha y luego sin parar hasta la mañana. Sean felices.