El golpe en la cabeza

por Mirentxu MARIÑO

La Academia de Hollywood se ha cubierto de gloria. No es en este caso una expresión peyorativa, sino todo lo contrario, ya que gracias al sentido común no hemos asistido de nuevo a uno de esos saldos de deuda contumaces en los que a veces se empeñan los 'eruditos' del cine norteamericano. Me refiero, claro está, a la sobrestimada superproducción El Señor de los anillos, grande en tamaño, en medios y en 'Oscar, muy a pesar de cierto público. Que me perdonen los fans de la 'Tierra Media'.

No se han cumplido, por tanto, los peores presagios, es decir, no han dejado vacías las manos del implacable Clint Eastwood y se han considerado en mayor medida los trabajos de corte social e intimista. Todo un acierto, a mi juicio, aunque realmente parezca que los ilustres 'miembros' se hayan dado un tremendo golpe en la cabeza. Así, resultan reseñables algunas rarezas acumuladas en esta gala.

Para empezar, dos de los galardonados han sido "afroamericanos" (no puedo con esta palabra), además del debutante presentador, lo que implica una salida del tono conservador habitual. Además, por primera vez una canción en castellano ha resultado vencedora, aunque, como era de esperar, se la hayan hecho interpretar a un no-cantante pero con más posibles que el pobrecito compositor. Pero Drexler se vengó. Y lo hizo con más clase que toda la que se podía palpar en la platea del Kodak.

El remate llegó en forma de justicia bien avenida. Million dollar baby, peliculón, ha logrado convencer de que el buen cine no lacera la reputación de la industria. Harry el sucio ha 'noqueado' al Ganster con el talento y unos guantes de boxeo como únicas armas. Y Amenábar se ha llevado también la estatuilla, quizá en compensación por el olvido en su día de Los otros, quizá por la omisión de Bardem, quizá por que se lo merece. El reparto ha hecho feliz incluso a los 'hacedores' de Sideways, que ha interpretado el papel de largometraje sorpresa. Siempre hay uno.

No obstante, los atropellos nunca quedan fuera de cupo. Anette Bening (Conociendo a Julia), Clive Owen (Closer), Imelda Staunton (Vera Drake) o el filme Kinsey han sido los grandes perjudicados. Es una pena que el riesgo real no sea una virtud en esta elección de los 'mejores', aunque también es verdad que entonces estaríamos ante lo que antaño era el festival de Sundance y no ante un show televisivo con intenciones más bien conciliadoras (la mayoría de las veces).

De todas formas, ojalá siga habiendo gentes que se molesten en aceptar y llevar a cabo trabajos tan solventes como los vistos este año, aun sin obtener a cambio multimillonarios resultados de taquilla. Espectadores hay, aunque estén escondidos.