De repente, un extraño
Silvia SERRANO VICENTE / Pablo MUÑOZ BELEÑA
Reencarnación
es, aparte de un exquisito filme, bien realizado y perfectamente presentado, un claro ejemplo de
thriller
mentiroso y algo juguetón con el espectador. El giro sorpresivo final, empleado hasta la saciedad por el nuevo cine de misterio y suspense, comienza ya a aturdir al espectador pese a las buenas maneras de directores, actores y demás. Un espectador soltó al final de la proyección un
"¡Vaya peñazo de película!
" La reacción de la gente fue de silencio. Porque no se había expresado con acierto. Su indignación no vino por la calidad de la cinta, sino por ser nueva víctima de la trama... ¿o no?
Porque un halo de misterio sigue tras el final de la película... el que la vea comprenderá por qué. Y es que claro está que
Jonathan Glazer
ha sabido llevar el misterio que rodea a la trama más allá del final, es decir, de la 'muerte' de la película. ¿Estamos o no ante una cinta que reivindica lo sobrenatural o lo utiliza para su objetivo?
Dejando descansar ese espíritu caprichoso con el espectador, que a muchos gustará -de hecho, la gente ama acudir para temblar de miedo o llorar pasándolo mal en la sala de
cine-,
Reencarnación
da para mucho más. Para una
Nicole Kidman
espléndida en su papel de Anna, una joven viuda que quiere rehacer su vida con otro hombre tras la triste muerte de su marido. El niño
Cameron Bright
alcanza también una magistral interpretación de Sean, el 'reencarnado' marido de Anna diez años después. Este chico comienza a tener
dejà vues
sin cesar hasta recordar que es la reencarnación de un hombre que amaba profundamente a su mujer y que cayó fulminado mientras hacía
footing
en Central Park.
La familia de Anna celebra la que será la nueva boda y el rehacer de la vida de ésta. Pero de repente, aparece en sus vidas un niño que no descansará hasta convencerla para que no se case con el arrogante pero bien colocado Joseph, porque
"es su mujer".
El conflicto en los personajes reside en la incapacidad para acabar con este episodio porque Anna se convence progresivamente de que el niño está en lo cierto y es su marido Sean reencarnado. Nadie consigue tampoco arrancar de su entorno de manera brusca al pequeño.
Sin embargo, cuando todo apunta al amor pedófilo de Anna y Sean -el morbo ha sido muy bien evitado por el director, Jonathan Glazer-, la trama da un giro brusco hasta mayor sorpresa... y la interpretación personal del desenlace. Tampoco deberíamos olvidar a
Lauren Bacall
como matriarca, sobria y perfecta, o a
Anne Heche
, quien interpreta a uno de los personajes más enigmáticos y mágicos del filme. En el guión colabora un gran
Jean-Claude Carrière
, que ha trabajado con
Luis Buñuel
en cintas como
Belle de jour
o con
Roman Polanski
.
Decíamos que no es justo juzgar a esta película por su juguetona trama, sino por la exquisita realización. No se pierdan el sonido y la música durante todas las escenas dramáticas, el plano-secuencia de Kidman en la ópera, de más de un minuto en primer plano, la fotografía espectacular de las tomas en el Central Park de Nueva York... en suma, un envoltorio de oro para un
kinder-sorpresa
, pero que muy, muy sorpresa.
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