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Déjà vu en
35 milímetros
El día de la boda
Director: Clare Kilner
Intérpretes: Debra Messing, Dermot Mulroney,
Amy Adams, Peter Egan
María José ARIAS (Madrid)
Clare
Kilner nos ofrece su peculiar y más que trillada
visión de cómo debe ser una boda desastrosa. En
El día de la boda recoge la historia de
Kat (Debra Messing), una chica que
debe acudir al 'sí quiero' de su hermanastra en
Londres. Hasta ahí todo bien. Pero si a este argumento
le añadimos el hecho de que el padrino de la ceremonia
será su ex novio; que éste la abandonó hace dos
años sin razones aparentes y que para darle en
las narices alquila los servicios de un 'puto'
(Dermot Mulroney) para que se haga pasar
por su novio... la historia no sólo se enreda,
sino que es un poco más de lo mismo. Y poco más.
La sorpresa, que no lo es tanto, mejor no la desvelamos,
por si deciden ir a verla.
Seguro que todos hemos sufrido o disfrutado, todo
depende del momento, de al menos un par de películas
en las que el argumento es similar. Se me ocurren
Adictos al amor, Pretty Woman, Un
paseo por las nubes, Novio de alquiler
y un largo etcétera. Hagan memoria. El guión,
o lo que sea, corre a cargo de Dana Fox, que no
sabemos muy bien qué pretendía. Si su intención
era hacernos reír no lo consiguió y si lo que
quería era contar una historia pastelosa... ni
siquiera para eso llega este film.
Los actores son los que son. Debra Messing, que
está mucho más graciosa en la serie de Will
y Grace que en esta película, salva la cara
de lo que pretende ser una comedia con romance.
Sin embargo, su compañero de reparto se lo pone
muy difícil. Dermot Mulroney, el que se casaba
con Cameron Díaz en La boda de mi mejor
amigo, y que como chico anuncio de calzoncillos
da la talla, no logra que se le mueva un sólo
músculo de la cara. Aceptamos que el estereotipo
inglés es el de gentleman estirado, pero tampoco
hay que pasarse con el almidón. Desde luego, no
se puede ser más triste que este chico. Con un
poco más de gracia igual hasta nos hubiesen podido
arrancar alguna que otra sonrisa. Porque lo de
las carcajadas con la cantidad de gags simplones
y repetitivos a los que se recurren es casi imposible,
aunque de todo hay en la viña del señor.
De
entrada la película no promete mucho, quizá ver
una comedia romántica que nos haga sonreír lo
justo y, ¿por qué no?, soltar alguna que otras
lagrimilla. Pero ni eso. El comienzo de la historia
es aceptable, pero tras 20 minutos los tópicos
bobalicones pasan a un primer plano y el espejismo
se acaba. La música es todo un capítulo aparte.
El momento The Coors del principio no está nada
mal, pero el videoclip que se marcan las chicas
en la despedida de soltera... sin palabras. Lo
mejor de todo es que el aburrimiento sólo dura
hora y media.
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