El refugio de una mirada

Bin-Jip
Dirección: Kim Ki-duc
Intérpretes: Lee Seung-Yeon (Sun-hwa), Jae Hee (Tae-suk)

María José ARIAS (Madrid)

Pasar por la vida sin hacer ruido es la meta del protagonista de Hierro 3, la nueva película del coreano Kim Ki-duc, director también de la sonada Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera. A través de planos cortos y detalles concretos muy significativos se nos muestra la vida de alguien que ha hecho de la ocupación silenciosa su forma de mantenerse en pie cada día. Un usurpador de vidas con la capacidad de poder pasar desapercibido para quienes le rodean.

Tae-suk (Jae Hee) es un vagabundo singular. Con su moto como única compañera se dedica a viajar por el país en busca de casas desocupadas en las que infiltrarse para usurpar su comodidad. Nos encontramos ante una persona muy meticulosa que cumple religiosamente con un ritual estudiado hasta el más mínimo detalle. Cargado con un buen fajo de publicidad va puerta por puerta pegando carteles en las casas de un mismo vecindario. Por la noche vuelve a recorrer esas mismas calles en busca de un folleto aún pegado. Eso significa que la vivienda está vacía y que puede entrar en ella sin miedo a ser descubierto.

Una vez dentro cumple con su procedimiento: escucha el mensaje en el contestador -para asegurarse de que no habrá visitas sorpresa-; se viste con la ropa de los propietarios; hace algún 'arreglo' en los electrodomésticos menores; se prepara una suculenta comida; lava la ropa sucia de los verdaderos habitantes de la casa y se hace fotos con los retratos.

Errando de un lado a otro tropieza con una mansión cubierta de todos los lujos imaginables en cuyo interior se esconde una truculenta historia. Allí vive una antigua modelo que es maltratada por su marido y que encuentra en el silencioso Tae-suk un refugio para escapar de los golpes diarios. Desde el primer momento en el que se cruzan sus miradas ambos se convierten en mitades de un mismo ser. Ella estudia sus curiosos rituales de ocupación y comienza a compartirlos con él. Sin decir una sola palabra logran alcanzar un grado extremo de complicidad y comprensión. Todo irá bien hasta que sean descubiertos.

El ritmo lento de la narración y la casi ausencia plena de diálogos llega a adormecer en algunos puntos de la película. Por ello es necesario acudir a la sala de cine con la cabeza bien despejada y con la sincera intención de contemplar un completo estudio de una parcela concreta del comportamiento humano. La esclavitud de las posesiones y la libertad ante la ausencia de ellas. El poder de las miradas y la complicidad entre dos desconocidos.

Galardonada con la Espiga de Oro de la Seminci, Hierro 3 toma su nombre del palo de golf menos usado por los aficionados a los deportes. Una especie de simbología difícilmente captable si no se ha investigado previamente o no se está puesto en el arte de la deducción. Este palo, que podría simbolizar las pertenencias, cobra una importancia vital en la última hora de la película. Gracias a este Hierro 3, la chica logrará salvar lo que queda de humanidad en ella. Pero también por culpa de este palo, el protagonista verá como su trayectoria vital sufre un dramático giro de 180 grados.