Historias de gente ¿normal?

Garden State
Dirección: Zach Braff
Intérpretes: Zach Braff, Natalie Portman, Peter Sarsgaard, Ian Holm, Ron Leibman, Method Man, Ann Dowd, Denis O'Hare, Alex Burns, Michael Weston.

Mirentxu MARIÑO (Madrid)

Sin duda, una de las sorpresas de esta primavera. Agradable, sencilla y plagada de sensaciones y de una muy interesante banda sonora. Su principal reclamo, la polifacética Natalie Portman, amor platónico de la mitad del planeta y actriz con tanto potencial como ella misma quiera resolverlo en el futuro. En resumen, Garden State se ve con gusto y además acaba bien, que es lo que el espectador espera sin complejo alguno.

Todo gira alrededor de Andrew (Zach Braff), un chico hipermedicado de 26 años que ha estado fuera de casa tanto tiempo que ya no recuerda cómo era hablar con su propio padre. Lleva una vida anodina de actor en Los Ángeles y los años pasan por él sin que ello le trastorne demasiado, parece no tener consciencia de sus actos ni de lo malo que le pueda ocurrir. Será la muerte repentina de su madre, ahogada trágicamente en la bañera, la que le haga regresar a su ex hogar, que ya no reconoce, y emprender así un inquietante viaje al pasado.

Todo en Nueva Jersey, su tierra natal, es extraño. Se nos muestra un entorno real aunque exagerado en su conjunto. Pero es igual, nos lo creemos todo. Nos creemos que el mejor amigo de Andrew, Mark (estupendo Peter Sarsgaard), trabaje enterrando muertos; que el novio de la madre de Mark sea un frikie medieval y lleve armadura; que otro de sus 'colegas' se haya hecho rico gracias a la patente del "velcro silencioso"; y que la única chica con la que congenia, Sam (Portman), tenga una familia aún más estrambótica que la suya.

Da la impresión de que Andrew ha vivido durante diez años un letargo emocional tan profundo que su cabeza sólo es capaz de responder cuando se enfrenta de nuevo a lo que dejó atrás cuando era un adolescente. Toda la película es un lento despertar, una apertura de ojos y un enfoque de la realidad personal. Braff, también director y guionista de ésta que es su ópera prima, representa con soltura su papel, el de un joven que de nuevo está aprendiendo de la vida. Sus ojos son el referente y en ellos centra toda su expresividad.

La réplica de Portman es fantástica, pero ella utiliza su sonrisa y esa capacidad mutante que le permite aglutinar en un instante todos los sentimientos posibles. Encarna a la hermana mayor de aquella resabida niña de Beautiful girls, y no para hasta llevarse de calle a su nuevo compañero. Ella y él, él y ella, comparten problemas y matizan juntos aquello que les hace distintos pero no más raros que los demás.

El tercero en esta discordia amistosa es Sarsgaard, otro valor interpretativo seguro y un curioso personaje lleno de sueños tontos que matan su ansiedad. Otro verdadero ejemplar de zoológico. El resto del reparto se completa con caras conocidas y veteranas de la gran pantalla.

Los diálogos son ágiles y el desarrollo está bien construido. Braff utiliza pequeñas elipsis de manera correcta y consigue que no se pierda el hilo de la historia, la cual clausura con buen hacer en todas sus ramificaciones. Algún que otro primer plano y el cambio continuo de escenarios ponen la guinda al pastel.

El humor, salpicado hábilmente entre secuencias y apoyado en un surrealismo a veces hiperbólico, es también un detalle a destacar. Lo único que puede echar para atrás es el hecho de que el público joven sea el lógico destinatario de esta producción, en cualquier caso, es bueno liberarse de prejuicios. Si les gustan las historias simples con detalles complejos, ésta es su película.