Jóvenes con principios y un fin

Los edukadores
Director: Hans Weingartner
Intérpretes: Daniel Ruhl, Stipe Erceg, Julia Jentsch

María José ARIAS (Madrid)

Rebeldía y juventud son los axiomas elegidos por Hans Weingartner para llevar a la pantalla la historia de Los edukadores. Una película en la que un trío de jóvenes decide tomarse la 'justicia' por su mano y aleccionar a los orondos nuevos ricos sobre la importancia de ayudar al prójimo y la relativa necesidad de los bienes materiales.

Jan (Daniel Ruhl) es un chico técnicamente despistado que vive atrapado en una sociedad que no le gusta como trata al resto de seres humanos y cuyo objetivo vital es intentar cambiar una realidad adversa. Enemigo de los conformistas y los ricachones, su vida política tornará en sentimental cuando se cruce en su camino la novia de su mejor amigo y co-fundador de 'Los Edukadores', Peter (Stipe Erceg), con quien se dedica a 'recomendar' a los poderosos cómo deben repartir sus riquezas. Jules (Julia Jentsch), que así se llama la rubia de la discordia, es una chica oprimida y esclava de trabajos basura que vive encadenada a una deuda desmesurada contraída cuando estrelló su coche con el de un adinerado profesor. A éste acabaran secuestrándolo por una serie de giros y reveses que es mejor no contar para no destripar la película.

Los edukadores es una película en la que, basándose en diálogos fuertes y cargados de significado, se intenta que el espectador aprehenda cómo debe ser la juventud hoy en día. En una sociedad en la que se nos da todo hecho y mascado, un grupo de veinteañeros decide dar la vuelta a todo y conjugar protesta y acción contra lo que les incomoda. Pero ¿hasta qué punto son capaces de luchar por sus ideales? ¿Son simples idealistas o van un paso más allá? Merece la pena descubrirlo.

Este tipo de historias se basan en un buen guión y en el trabajo de los actores, ya que los aderezos hollywoodienses no tiene cabida aquí. Es por eso que Los edukadores es un film cargado de una fuerza interpretativa que hemos de tener en cuenta. Tanto los tres protagonistas principales, merece la pena mencionar la soltura con la que se mueve Daniel Ruhl, como la del veterano Burghart Klaussner hacen de éste una gran obra.

Otro de los puntales de la película de Hans Weingartner es el trío y sus consecuencias. Siempre se ha dicho que dos son compañía y tres, multitud. Aquí se demuestra el por qué. El ser humano tiende a emparejarse, no sólo en el plano amoroso. Se tiene un mejor amigo, un mejor compañero de trabajo, pero no dos. Los grupos impares dan problemas. Es una ley natural que tarde o temprano acaba por cumplirse. Jan, Peter y Jules forman un trío, en principio bien formado, que poco a poco irá perdiendo su equilibrio emocional para complicar lo que ya se veía enrevesado desde el principio. Una forma peculiar de cómo la gente tiende a considerarse propiedad de otro y cómo el 'engañado' reacciona ante el engaño.

Cruces de sentimientos aparte, lo importante de esta película es la conclusión que cada espectador puede sacar de los sesudos diálogos a los que se nos somete en la butaca. Cada uno, como los propios personajes de Los edukadores, puede elegir su camino: seguir lo que nos dictan los poderosos o dar un volantazo en nuestras vidas para enfrentarnos al sistema. Pero, ¿por cuánto tiempo se puede vivir peleado con el poder? Preguntas que tienen su respuesta en Los edukadores, una película para rebeldes y para acomodados que han olvidado que una vez fueron jóvenes.