Murray a la milanesa

E' già ieri (Un día sin fin)
Dirección: Giulio Manfredonia
Intérpretes: Alberto Albanese (Filippo), Goya Toledo (Rita), Fabio de Luigi (Enrico), Pepón Nieto (Bob), Beatriz Rico (Candela), Esther Ortega (Marta), Asunción Balaguer (Rosa).

Mirentxu MARIÑO (Madrid)

Los amantes de ciertas películas de culto deberían abstenerse de ver los remakes que de ellas se hacen. No por nada, sino porque resulta contraproducente establecer comparaciones, para el propio largometraje y para uno mismo. Atrapado en el tiempo, alias El día de la marmota, protagonizada por el genial Bill Murray, es una de esas maravillas de comedia imprescindibles que perdurarán en el tiempo como, por ejemplo, La vida de Brian, cada una en su parcela. Ahora, le ha salido un clon, una coproducción hispano-italo-inglesa con aspiraciones que, salvo detalles, reproduce punto por punto la historia original.

Un día sin fin narra el viaje a Tenerife de un famoso periodista italiano, Filippo (Alberto Albanese), para grabar, a regañadientes, un reportaje sobre las cigüeñas que habitan en el Teide. Allí conocerá a una Bióloga, Rita (Goya Toledo), que será la que le ayude en su faena, y a varios personajes que le acompañarán durante su larga travesía, y digo larga porque Filippo revivirá una y otra vez, como una imborrable pesadilla, el mismo maldito día en el que llegó a la isla.

El despertar, las mañanas, las tardes y las noches se repiten incansablemente hasta que el protagonista decide aprovecharse de la situación y de su conocimiento previo de lo que va a ocurrir en cada momento. No obstante y aunque lo intenta, le es imposible cortar la cada vez mayor espiral de infortunios y desastrosas experiencias que no logra asimilar.

Albanese no lo hace mal. Llega a transmitir el agobio de verse retenido en un mal sueño sin poder hacer nada. He de decir que su físico colabora mucho en el tema, un tío guapo desempañando este rol no tendría nada que hacer. Además, es muy expresivo y consigue imprimir agilidad interpretativa a ciertas escenas con ese derroche de arrogancia y mal genio característicos de su personaje. Un histérico a lo italiano.

Por desgracia y exceptuando a Asunción Balaguer, la dulce y amable dueña de la pensión donde todos se alojan, y a Fabio de Luigi, el tímido cámara de televisión, he de hacer notar que tanto el otro pseudo pilar de la película, Goya Toledo, como los secundarios, no están a su altura de ninguna manera. Ella sale poco, mucho menos de lo deseable, y cuando lo hace no deja la huella suficiente. Esto mata un poco la relación que debería construirse entre Rita y Filippo, que resulta fría y sin sustancia. Desde luego ésta no es su mejor aparición.

Y después están los siempre dispuestos Beatriz Rico y Pepón Nieto. Estos dos pobres nunca van a deshacerse del estigma de 'tontos' que el cine y la televisión españoles les han adjudicado a través de sus papeles. Una pena. Es decir, que todo el peso recae sin remedio sobre Albanese, que sobrelleva con excelente dignidad su trabajo.

La película no se hace larga (y eso que ésta que les habla y otros cronistas nos la tragamos en italiano), contribuyendo a ello el montaje, con mucha elipsis y secuencia corta para ilustrar el paso estático del tiempo: un día diferente dentro del mismo día. También es cierto que una inmensa mayoría ya conoce el discurrir del guión, por lo que simplemente no hay más que esperar a los cambios que el director, Giulio Manfredonia, haya tenido a bien introducir a su libre albedrío.

La fotografía, por último, capta sin mucho esfuerzo la belleza isleña y encuentra una amiga, en ocasiones un tanto pesada, en la banda sonora, perfecta para solventar las correspondientes transiciones del metraje. Todo para aderezar una aceptable y entretenida producción que encontrará su sitio, seguramente, en el limbo de las versiones cinematográficas.