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Tripas para dar y
tomar
Rottweiler
Director: Brian Yuzna
Intérpretes: William Miller, Irene Montalá,
Paulina Gálvez
María José ARIAS (Madrid)
Rottweiler
es un compendio de sangre, tripas, diálogos absurdos
y angustia. Está es la conclusión a la que se
llega tras algo más de hora y media de suplicio
estomacal en el que una vez llegados al final
se requieren de al menos dos horas más para poder
asentar todo lo que se nos ha removido dentro.
Sin duda, la de Brian Yuzna es una película
para gente con un estómago a prueba de bombas
y un extraño sentido de la belleza de la imagen
por sí misma.
El perro, de Alberto Vázqez Figueroa,
es el origen de esta historia que se ha encargado
de adaptar el propio autor. Dante (William
Miller) y Ula (Irene Montalá)
son una pareja formada por lo que se denomina
'hijos de papá', que participan en una especie
de juego de rol llevado a la vida real. Ambos
se infiltran en una embarcación que acerca a las
costas a inmigrantes sin papeles. En su camino
se cruza una patrulla que les detiene, acabando
ante la presencia de Kufard (Paul Naschy),
quien propone un nuevo juego.
Así comienza la huída de Dante perseguido por
un rottweiler modificado genéticamente cuya única
obsesión es cazar y devorar a su presa hasta no
dejar de ella ni sus huesos. Con unos terribles
ojos verdes que se iluminan y unos implantes dentales
de metal, Rott es el terror de los presos.
Tras la escapada, la película se convierte en
un continuo enfrentamiento entre el can y el reo
en el que todo el que se cruza en su camino es
destrozado.
La película se limita a una sucesión de desagradables
escenas que remueven el estómago y quitan las
ganas de comer durante, al menos, unas cuantas
horas. Vamos, que como medida disuasoria en plena
dieta, la peli no tiene precio. El color rojo
predomina durante la mayor parte del metraje.
Sólo se salva el comienzo, en el que, sinceramente,
parecía que veríamos otra cosa más
llevadera.
Las actuaciones no desentonan dentro de esta maraña
de tripas. Teniendo en cuenta que uno de los protagonistas
es el novio inglés de la hija de los Alcántara
en Cuéntame y que el otro es un perro asesino,
poco se le puede pedir al reparto, en el que se
deja ver, pero poco, Paul Naschy. La música
tampoco es que ayude demasiado a integrarnos en
la historia, con temas más propios de una del
oeste.
Lo
único que se puede decir a favor de esta película
que es consigue su objetivo: dar asco y angustiar.
Eso sí, no por lo emocionante de la persecución,
sino más bien por lo desagradable de las escenas.
Una historia de revueltos que intentan vendernos
como una bella historia de amor. Si deciden pagar
por pasar un mal rato entenderán esto último,
que la que suscribe prefiere empezar a olvidar.
Allá ustedes si prefieren elegir ésta
y no cualquier otra historia de la cartelera.
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