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Del amor irracional
y otras pasiones
Les Égares
Director: André Téchiné
Intérpretes: Emmanuelle Béart, Gaspard
Ulliel
María José ARIAS (Madrid)
1940.
Afueras de París. Un reguero de personas buscan
la salvación por carreteras secundarias que les
conducen al sur del país ante la amenaza de la
ocupación alemana. Odile (Emmanuelle
Béart) es una profesora que enviuda recién
iniciada la guerra y que, tras la invasión, no
tiene más opción que cargar lo poco que les queda
para huir de una ciudad en la que ya nada es como
lo que era. Con sus dos hijos, un adolescente
que se descubre a sí mismo, y una pequeña soñadora,
inicia un largo camino por un trayecto infernal
que será bombardeado por un avión enemigo. En
ese preciso instante es cuando se cruza en sus
vidas el personaje de Yvan (Gaspard
Ulliel), un joven que esconde un pasado al
que no quiere regresar.
Fugitivos es una película sobre sentimientos.
Amor, inocencia, irracionalidad, miedo, depedencia,
violencia y amistad se unen en una compleja historia
de personajes que va más allá de retratar la vida
de gente que tropieza por casualidad en un ambiente
hostil. Cuatro personajes 'encerrados' en un caserón
campestre, prácticamente aislados de un mundo
en guerra en el que a nadie le importa lo que
haga su vecino mientras él y sus seres más cercanos
puedan sobrevivir. Así es como se conocen Yvan
y Odile, dos personas a las que un abismo social
les separa y que una bomba unirá.
Juntos
iniciarán un viaje hacia la salvación y el descubrimiento
de ellos mismos, olvidando lo socialmente prohibido.
Cada uno de los protagonistas lucha por alcanzar
un fin. Odile pretende mantener a salvo a sus
vástagos y, aunque no termina de fiarse de su
compañero de periplo, no tiene más remedio que
unirse a él en su escapada de la realidad. Su
hijo es un adolescente que ve en Yvan al hermano
mayor que le guíe en el difícil paso de la niñez
a la adolescencia. Mientras que en el complicado
joven se mezclan la violencia irracional y la
inocencia de quien lo único que busca es ser querido.
La niña es, quizá, el personaje menos trascendente
de la historia y con menos profundidad.
Téchiné logra, basándose en un libro, una
película sólida. Con una realización perfecta
y sin más adornos que los estrictamente necesarios
establece los pilares de su trabajo en tres personajes
cargados de contenido y bien construidos para
que su historia de amor no se convierta en un
pastel con demasiado azúcar y sin guinda.
El paisaje elegido para Fugitivos ayuda
también a crear un ambiente propicio para que
los protagonistas se conozcan entre ellos, creando
un entorno ideal para recrear lo que sería una
familia estándar hasta que un elemento extraño
entra a enturbiar la armonía creada por una ilusión,
despertando los celos y las pasiones más violentas
de uno de ellos.
La
música instrumental, escasa pero bien escogida,
contribuye a la sensación de tensión y armonía
a partes iguales en cada escena. Esta es una película
que deja con buen sabor de boca y que demuestra
que Gaspard Ulliel puede hacer algo más de lo
que hiciera en Largo domingo de noviazgo.
Una historia bastante seria sobre pasiones y sueños
que todos hemos tenido alguna vez o que tendremos
en un futuro, seguro.
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