Síndrome de Estocomo invertido

Buongiorno, notte
Directoras: Marco Bellocchio
Intérpretes: Maya Sansa, Luigi Lo Cascio, Pier Giorgio, Giovanni Calcagno, Paolo Briguglia, ROberto Herlitzka

María José ARIAS (Madrid)

Marco Bellocchio cuenta en Buongiorno, notte el secuestro y posterior asesinato en Italia del líder de la democracia cristina Aldo Moro a mano de las Brigadas Rojas. Contando la historia a través de la mirada fanática y soñadora de Chiara, el director nos presenta una visión diferente de un hecho de la historia italiana que marcó un antes y un después y nos ofrece una vista parcial de la realidad política y social de la Roma de 1978. El resultado es una película unitaria y limpia. Un contar los hechos de la forma más clara posible, a pesar de elegir para ello la visión subjetiva de uno de sus teóricamente protagonistas directos.

16 de marzo de 1978. Un grupo de militantes de las Brigadas Rojas mata a cinco de los guardaespaldas de Aldo Moro en pleno centro de la Città Eterna y secuestra al político. Su intención es lograr que el pueblo obrero se levante contra la clase burguesa opresora para derrocar al poder existente y liberar a varios compañeros izquierdistas presos. Mientras, en un pequeño apartamento, Chiara espera a sus camaradas con el zulo destinado a Moro preparado. Los cuatro protagonistas del secuestro son jóvenes de ideas más o menos asentadas, aunque algunos de ellos comenzaran a poner en duda sus propias creencias a medida que el tiempo pasa sin alcanzar sus objetivos.

En aquella ocasión, hasta el propio jefe de la Iglesia Católica, cargo que ocupaba por entonces el Papa Pablo VI, pidió la liberación del rehén, quien dedicaba sus horas de encierro a escribir tanto a sus compañeros como a su familia pidiendo que hiciesen lo posible por su libertad. Sin embargo, la 'negociación' no dio frutos y el 9 de mayo el cuerpo del que fuera presidente de la República apareció en el maletero de un coche con varios disparos y abandonado en una calle de la capital. Esta acción desencadenó una dura acción policial que acabó con la detención de varias personas, hasta 25, condenadas a cadena perpetua.

Esta es la historia y cualquiera puede acercase a ella a través de las hemerotecas o los libros. Nadie debe molestarse porque contemos el final o por acudir al cine sabiendo como acabará todo. La baza de esta película no es sorprender por lo que cuenta, sino por la forma de hacerlo. Bellocchio logra una profundidad en los personajes que maravilla. Sobre todo en los casos de Aldo Moro (Roberto Herlitzka) y Chiara (Maya Sansa).

Herlitzka transmite al espectador su condición de político de convicciones arraigadas que no se van a doblegar ante la fuerza. Moro sufre en su encierro obligado una evolución y degradación física, que no moral, que, con Dios como máxima ayuda y la escritura como vía de escape, hace de la palabra su mejor arma para lograr su propia salvación. No suplicará en ningún momento, al menos en su nombre.

Por su parte, Chiara da la impresión de dejarse llevar por un pasado idealizado y por el espíritu de su padre, asesinado a manos de los fascistas. Sin embargo, sus ideas preconcebidas irán variando a medida que va conociendo al Moro persona, no al político, y como el comportamiento de sus camaradas roza extremos que ella nunca había pensado. Tanto es así, que duda de la legitimidad de sus actos y se plantea la traición.

A pesar de tratarse de una obra bien construida y basada en el trabajo de los actores, Boungiorno, notte roza un punto de surrealismo y hasta confusión al introducir, casi sin previo aviso, los sueños de la protagonista sobre como debería ser el transcurrir las cosas. Escenas que requieren el esfuerzo de estar muy atento para no confundirnos, ya que no se recurre a ninguna estratagema técnica para diferenciar la realidad de la ficción. Por lo demás, todo bien. Aunque la música atronadora se hace un poco dura al oído.