Russell Crow siente y padece

Cinderella man
Director: Ron Howard
Intérpretes: Russell Crowe, Renée Zellweger, Paul Giamatti, Craig Bierko, Bruce McGill, Paddy Considine.

Mirentxu MARIÑO (Madrid)

Cinderella man es una 'americanada' de las que gustan, sobre todo en propio territorio yanki. Esto es una crítica a medias, puesto que la película es bastante correcta y está bien interpretada en general, no obstante quiere jugar a su favor con esa trillada baza que es la historia de un héroe local, su afán de superación y el paralelismo entre su trayectoria y la de su país, una metáfora moderna del patriotismo más severo. Y que viene muy a cuento, casualmente, en estos tiempos de crisis en la nación más poderosa del mundo. Además, por si no quedaba claro, está basada en hechos reales.

Un púgil de New Jersey, James J. Braddock (Russell Crow), apodado "el Bulldog de Bergen", hacía las delicias de los aficionados en los dorados años 20. Pero una lesión en la mano derecha rompió su carrera por la mitad y la federación de boxeo le retiró la licencia. Esto coincidió con el denominado 'crack del 29' de Nueva York, que sumió a la población estadounidense y al propio Braddock en una depresión económica insalvable. Ambos hicieron lo indecible para intentar sobrevivir a pesar de la incapacidad del presidente Hoover y su Gobierno, incluso, trabajar a brazo partido en los muelles de la ciudad o recurrir a la beneficencia, sin duda el golpe más duro.

El guión no admitía en principio demasiadas variaciones, aunque llegada su puesta en escena un sentimentalismo blandito se apodera de algunas de las secuencias finales. Quiere fomentar la lágrima fácil, aunque no es capaz. Esto incluye flash-backs recordándonos a todos que Cinderella man, apodo que le fue puesto al púgil por un cronista de prensa y que quería representar su resurgir de las cenizas tras pasar calamidades y miseria, lucha por sacar adelante a su familia siendo su amor por ellos lo único que le mueve. El resto está bien narrado, y a eso ayuda mucho una ambientación muy conseguida y una descripción de personajes minuciosa.

El juego de colores en la imagen y la intencional separación visual de las tres fases existenciales por las que discurre el protagonista, logra que el espectador siga sin pausas el devenir de la historia. Asimismo, el abismo entre las escenas cotidianas y los combates, sobre todo los celebrados en el Madison Square Garden, es enorme, con lo que la acción sufre vaivenes que la hacen amena y agradablemente ágil. Estos enfrentamientos están rodados con esmero, tanto que el propio Crow sufrió alguna que otra conmoción fruto de su ímpetu interpretativo. La recreación de la tensión acumulada en el ring y la captación de los movimientos es impecable.

Chirrían sin embargo, aunque no molestan, esos planos imaginarios que muestran cómo Braddock se rompe por dentro. Y desentona también la réplica femenina al personaje principal, la esposa complaciente y amorosa, Mae (Renée Zellweger). Esta actriz, por mucho que se tiña el pelo y se deje ver con poco maquillaje, no tendrá nunca pinta de pobrecita de pedir. Aquí está un poco sobreactuada y no llega a compenetrarse del todo con su 'marido'.

Él, sin embargo, sorprende por su mimetismo con el rol que le ha tocado desempeñar y hasta se recrea sin inmutarse con esa su hierática expresión que le ha hecho tan famoso. Sonríe, llora, se le ve preocupado… todo un lujo para el australiano. El tercero en discordia es el siempre solvente Paul Giamatti, que se desenvuelve como pez en el agua en el pellejo del incansable manager, Joe Gould. Representa a toda esa plebe que no puede soportar verse venida a menos tras el cisma social y trata de mantenerse a flote con más empeño que dinero. Será el punto de apoyo para Braddock y su trampolín hacia una vida mejor. Los secundarios, por último, adornan y complementan sin reproche un reparto en el que, a pesar de Bridget Jones, no sobra nadie.

Es uno de los entrenos más esperados del otoño, y parafraseando a los inolvidables Dupont & Dupond, yo, aún diría más, creo que huele a 'Oscar' que mata.