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De los de Obaba
Obaba
Director: Montxo Armendáriz
Intérpretes: Pilar López de Ayala, Juan Diego
Botto, Bárbara Lennie, Eduard Fernández, Peter
Lohmeyer, Héctor Colomé, Pepa López, Txema Blasco,
Mercedes Sampietro, Lluís Homar.
Mirentxu MARIÑO (Madrid)
Obaba
es un pueblo inexistente. En él viven unas gentes
que, atadas al pasado, desprenden un halo de sencillez
y misterio no resuelto que una joven estudiante
de imagen se propone desvelar a golpe de cámara.
La idea original, de Bernardo Atxaga, se
transforma en manos de Montxo Armendáriz
en un pseudo cuento rural que juega con historias
personales de amor, soledad, envidia o locura
y leyendas entrecruzadas que adolecen de un gran
magnetismo para el espectador. No en vano, el
cine que hace el director vasco atrae por la verdad
de lo sutil y por la disección reflexiva que presenta
de las cosas.
El ejercicio que ha supuesto hacer de todos los
relatos del volumen uno sólo, ha dado como resultado
una creíble narración que podría haber ocurrido
en cualquier lugar y casi en cualquier tiempo.
La ambientación está totalmente deslocalizada,
lo que considero un acierto total, y sólo hay
en toda la película dos referencias a Euskadi,
donde supuestamente transcurren los hechos. Esto
le da alas a la expresión y globaliza el contenido,
que así no queda demasiado atrapado entre marcos
históricos o culturales y logra su propósito de
llegar a la conciencia general.
Lourdes (Bárbara Lennie), el hilo
conductor, adopta el papel del lector que hubiera
querido sin duda el creador literario y navega
por los recuerdos de los personajes para intentar
entender por qué se comportan como lo hacen. Descubre
que no todo es lo que parece e intenta, además,
darle un final coherente a toda esa realidad que
va conociendo y con la que llega a interaccionar.
Su presencia resulta un tanto chocante, aunque
si lo fantástico se hubiera llegado a apoderar
del guión, estaríamos ante una 'Historia interminable'
muy sui géneris, una senda que no hubiera
sido un mal experimento. No obstante, se ha preferido
optar por lo terrenal y dejar a la imaginación
el resto.
La presentación parte de una escuela, su maestra
y sus alumnos y cómo evolucionan a los largo de
los años. Y entremedias, las percepciones y habladurías
de los habitantes de toda una villa condenada
al olvido. El relato es reposado y sin excesivos
sobresaltos, lo que igual decepciona un poco,
porque el espectador va convencido de que los
mágicos vericuetos que la obra impresa desprende
estarán de hecho plasmados en la pantalla con
la misma intensidad. No obstante, si uno se deja
llevar y no está pendiente del reloj, llega a
penetrar en el universo de Obaba sin mayor problema.
Lo único que se echa en falta es alguna que otra
explicación que complete el puzzle, aunque en
general todo queda bien cerrado.
A todo ello, sin duda, ayuda una puesta en escena
ad hoc, una música sincera y una luz tocada
por las manos del genio Aguirresarobe.
Los flash-backs son esenciales y están
bien hechos, incluidas las variaciones del color
y del montaje. Y el reparto coral es muy solvente.
Quizá la contención de los propios personajes
haga que no puedan lucirse en demasía, aunque
nada hay que objetarles, si bien es cierto que
Eduard Fernández y, en general, todos los
niños, sobresalen gratamente por encima del resto.
Es posible que no sea considerada una producción
preciosista, pero sí se deja ver, aunque lanzo
un aviso a navegantes, no busquen aquí una crónica
retorcida, pues saldrán de la sala indiferentes.
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