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Mujer divorciada
busca...
Must love dogs
Director: Gary David Goldberg
Intérpretes: Diane Lane, Elizabeth Perkins, Christopher
Plummer, John Cusack, Dermot Mulroney
María José ARIAS (Madrid)
El
amor no se busca, te encuentra. Llega de sopetón,
cuando menos te lo esperas. Te cambia la vida
y da un vuelco a cualquier creencia que hubieras
mantenido antes a pies juntillas. De todos estas
teorías sentimentales y de la búsqueda
desesperada de ese vuelco trata "…Y que le
gusten los perros", un título algo ridículo
para una comedia que comprende todos los requisitos
para ser una de esas románticas que aburren a
los chicos y hacen soñar a las chicas. El premiado
Gary David Goldberg nos trae así la adaptación
del best seller de Claire Cook.
Sarah Notan (Diane Lane) es una
profesora de primaria que pasa de los treinta
y recientemente divorciada. Desde que su marido
decidió plantarla por una más joven (todo un clásico),
vive para y por el trabajo, sin mirar más allá
y sin cuidar su inexistente vida amorosa. Cada
día debe soportar el acoso de su familia, que
ha decidido que ya es momento de pasar página
y buscar al hombre ideal que le está esperando
en algún lugar no muy lejano. Así surge
la genial idea de sus hermanas de colgar un anuncio
en internet en busca de un hombre cariñoso con
el que "compartir noches estrelladas",
pero sobre todo al "que le gusten los perros".
La
avalancha de mensajes de voz para quedar con la
"voluptuosa" Sarah no se hará esperar.
Así será como llegue a conocer, tras una espiral
de citas a ciegas y en un primer encuentro algo
más que accidentado, a Jake Anderson (John
Cusack), un fabricante de barcos artesanales
a quien su mujer lo abandonóo porque se
le acabó el amor y que no está para citas a ciegas.
Será el abogado que llevo su divorcio quien le
convenza de citarse con Sarah, de la que quedará
perdidamente enamorado desde el primer vistazo.
Sin embargo, el bueno de Cusack deberá competir
con el siempre descafeinado Dermot Mulroney,
que en esta comedia va de padre rompecorazones
algo canoso.
El argumento es éste y poco más. Una comedia de
final previsible que entra en el catálogo de 'pelis
para chicas', pero que entretiene por el gancho
de los dos actores protagonistas. Lane encarna
a la perfección a la mujer madura que vive su
segunda juventud; mientras que Cusack cumple con
su papel de eterno enamorado del amor en busca
de una compañera con la que dedicar tardes enteras
a visionar Doctor Zhivago.
Pero
no están solos, ya que les acompañan un reparto
coral muy acertado para el caso. Elizabeth
Perkins es una de las hermanas de Sarah, concretamente
la que decide colgar su anuncio en la Red. Pero,
sin duda, el más destacado es el cabeza
de familia de esta alocada familia, Christopher
Plummer, que ligará con Stockard Channing,
la que fuese Rizzo en la engominada Grease,
a través de una página web. Plummer es un setentón
que decide buscar una compañera, o varias, con
la que compartir el resto de su vida para intentar
llenar el hueco que le dejó la muerte de su verdadera
'media naranja'.
Las situaciones comprometidas, ridículas y vergonzantes
para quienes las sufren se suceden una tras otra
para sacar una sonrisa cómplice al espectador.
Porque ¿quién no ha hecho alguna locura o tontería
por amor? En eso es en lo que basa su posible
tirón, en lo cercano de los hechos, aunque el
final sea demasiado idílico para ajustarse a la
realidad. Pero lo más importante de estas películas
para atraer la atención del espectador es que
los actores elegidos sean los acertados para el
papel.
A
pesar de que las sorpresas en el guión brillan
por su ausencia, he de reconocer, sin que siente
precedente, que me gustó. "… Y que le gusten
los perros" es una de esas películas que uno
acaba viendo una tarde de domingo en un arranque
de romanticismo. Quizá ir al cine a verla no sea
la opción más adecuada, sobre todo si echamos
un vistazo a la cartelera, pero apúntense el título
para cuando salga en DVD.
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