Cannes premia a las actrices y al guión de Volver

29/05/2006
Ociocrítico

Los buenos tiempos continúan para Pedro Almodóvar. El Festival de Cannes refuerza ha reforzado la racha de reconocimiento internacional en la que se encuentra inmerso el director manchego otorgándole el galardón al mejor guión del Festival de Cannes por Volver y premiando además a sus actrices, que recibieron colectivamente el premio de interpretación femenina.
La Palma de Oro fue a parar a The Wind that shakes de Barley, de Ken Loach.

Pedro Almodóvar rindió homenaje al recibir el premio a otras mujeres, sus hermanas. "En 'Volver' hablo de una historia de familia, de una historia de mujeres. Normalmente escribo los guiones solo, pero está vez tuve la ayuda de mis hermanas, que me ayudaron a recordar", dijo.
Con esa historia de mujeres y de reflexión sobre la muerte, el cineasta español vuelve a sus raíces y alcanza nuevas cimas de perfección cinematográfica.

Entre Madrid y La Mancha, Volver cuenta la historia de tres generaciones de mujeres, pero sobre todo construye, como sólo Almodóvar sabe hacerlo, un universo particular en el que conviven el drama y la comedia, en el que lo fantástico deja paso a la cotidianeidad sin transiciones: un universo femenino hecho de dolores, de ternura, de fuerza y de solidaridad.

Raimunda (Penélope Cruz), Paula, su hija adolescente (Yohana Cobo) y su hermana Sole (Lola Dueñas) se encuentran entre ellas y limpian la tumba de su madre, Irene (Carmen Maura), muerta varios años atrás en un incendio. Todas residen en Madrid, pero mantienen el vínculo con el pueblo donde sigue viviendo su tía anciana.

Tras la muerte de ésta, Sole descubre que entre las mujeres del pueblo corre el rumor de que el fantasma de su madre había vuelto para ocuparse de la hermana enferma, sin que ello sorprenda ni asuste a nadie.

Los muertos, ya se sabe --le dicen--, vuelven cuando han dejado asuntos pendientes en la tierra.

El director manchego rememora el mundo de su infancia, con el que esta película "lo reconcilió". Vuelve con ella a sus raíces, a su pueblo natal, pero ante todo "a su madre, a todas las mujeres que lo rodeaban cuando era niño y que fueron las que realmente lo formaron", según dijo en Cannes.

Una vez más, los personajes femeninos de Almodóvar son fascinantes. Penélope Cruz compone una Raimunda que desborda fuerza y sensualidad, al estilo de los personajes populares del cine italiano de los años 50 que hicieron míticos actrices como Sofia Loren y Anna Magnani, de las que Almodóvar reconoce inspirarse, en tanto Carmen Maura, que no había trabajado con Almodóvar desde Mujeres al borde de un ataque de nervios, encarna una fantasmal y conmovedora Irene.

Barroco, exuberante, nostálgico, iconoclasta, los calificativos abundan para describir la obra que componen las dieciséis películas de Pedro Almodóvar, sin duda uno de los más creativos cineastas contemporáneos.

"Almodóvar parece haber hecho una síntesis de las tres claves de interpretación de la aventura humana: para él, la vida es sueño, teatro y circo. Su cine es eso ante todo", dijo de él el escritor italiano Antonio Tabucchi.

Tal es sin duda la clave del universo de Almodóvar, cuya obra, entre emoción y risa, evoca la vida, la aventura o la comedia humana, con su cortejo de pasiones, deseos, amores, desgarramientos, esperanzas y desilusiones, desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), hasta La mala educación (2004), pasando por Mujeres al borde del ataque de nervios, Tacones lejanos, Todo sobre mi madre y Hable con ella.

El premio que le otorgó Cannes se agrega a una larga lista de trofeos cinematográficos, entre ellos el premio al mejor director de este Festival y dos Oscar.

Un palmarés al que se sumó hace apenas dos semanas el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.