Amor fusional o amor imposible en el Festival de San Sebastián

26/09/2006
Ociocrítico

Web oficial del Festival de Cine de San Sebastián
El amor fusional de una madre posesiva y odiosa de clase media francesa y el amor imposible de una pareja en Corea del Sur en plena represión estudiantil en los años ochenta, centraron dos películas presentados el lunes en la sección oficial del Festival de San Sebastián: Mon fils à moi, del debutante Martial Fougeron y El viejo jardín, que dejó indiferente a más de uno.

Mon fils à moi (Mi hijo), ópera prima del frncés Martial Fougeron, protagonizada por Nathalie Baye y Víctor Sevaux, mantuvo en vilo a los espectadores a través de una historia agobiante por el excesivo amor de una madre a su hijo. Julien está en plena adolescencia y su madre ejerce sobre él un control asfixiante. Ataques de cólera, seguidos de insultos, golpes y sobre todo abuso psicológico contra su hijo, van elevando la tensión y el suspense.

"Lo quiere de mala manera, pero lo quiere muchísimo", explicó el director, acompañado por Sevaux, de 14 años. "Lo más difícil durante el rodaje fue la concentración, pues todo está en las miradas y hay pocos diálogos", aseguró el joven protagonista, para quien Mon fils à moi es su primer largometraje. Interrogado sobre el carácter casi psicótico de esa madre, Fougeron aseguró que "no es un ejemplo de madre", antes de considerar que definir su trabajo como un "exceso de amor" -frase que empleó un periodista- es una "muy hermosa definición".

Hasta el momento, Mon fils à moi fue la única película que arrancó un aplauso en medio de la proyección -cuando el marido se atreve a intervenir- pero también la única que provocó algún silbido al final.

Más cálido fue antes el recibimiento a la quinta película del surcoreano Im Sang-soo, que presentó Orae doin jung won (El viejo jardín), un relato de un amor en una Corea del Sur dictatorial tras la matanza de Gwangju, que dejó al menos un millar de muertos. "La película refleja la libertad de expresión reprimida", explicó el cineasta, que basó su película en la novela homónima de Huang Sok-yong, considerado referente de la literatura contemporánea en su país.

El filme cuenta una historia de amor, que aunque truncada, marcará de por vida a sus protagonistas. Jionu (Ji jin hee) es un joven activista que debe esconderse un tiempo tras esa masacre. Así conoce a Yunji (Yeom Jeong-a), maestra de escuela, que lo acoge en su casa en las montañas. Pero decide volver a Seúl y es arrestado. Cuando sale de la cárcel, 18 años después, ya es demasiado tarde.

"Cuando ocurrió la masacre yo era universitario y la viví de cerca. Desde entonces me prometí que algún día lo llevaría al cine", dijo Im, que otorgó a su relato un especial tratamiento en los tiempos (pasado, presente y futuro) que intercala "para expresar el estado mental y emocional del protagonista, que no está preparado para la realidad".

El cineasta surcoreano, cuyas tres películas anteriores (The president's last bang, A good lawery's wife y Tears) fueron galardonadas en los Festivales de Venecia, Cannes y Berlín, aseguró que estrenar su película en Europa es una "prueba", pues aún la cinta no se vio en su país y es "consciente de que el cine asiático está ganando cada vez más terreno" en este continente.