| Navidad, tiempo
de amor y fiascos The Holiday Director: Nancy Meyers.
Intérpretes: Cameron Diaz, Kate Winslet, Jude Law, Jack Black, Eli Wallach,
Edward Burns, Rufus Sewell, Shannyn Sossamon, Sarah Parish, Bill Macy. Mirentxu
MARIÑO (Madrid)
Nos encontramos, oh sorpresa, ante un híbrido navideño-amoroso y pretendidamente
cómico (?). The Holiday (Vacaciones) es una producción blandita,
tópica, previsible y prescindible. Con todas las comas. Y lo más imperdonable
de todo es que el talento tirado a la basura es cuantioso. Es mejor saberlo desde
el principio, porque si bien su apariencia podría recordar a éxitos recientes
del tipo de Closer o incluso, en otra dimensión, Love Actually (el
marketing hace maravillas), el espectador debe saber que no se encontrará
con nada de eso. Ni siquiera en una décima parte.
Para empezar, el guión
carece de novedad (algo común, así que podría no ser tan grave). Dos chicas despechadas
y con ganas de alejarse de sus indeseables ex parejas, una que reside en Los Ángeles
-Cameron Díaz- y la otra en un pueblecito cercano a Londres -Kate Winslet-,
contactan casualmente (o causalmente) a través de Internet y deciden intercambiar
sus casas durante las vacaciones de Navidad. Intuyen ustedes bien, un Yo a
Boston y tú a California, curiosamente ya en la filmografía de la directora,
en plan moderno pero sin el juego de identidades. Sin 'chicha', vamos.
En tan solo dos semanas les dará tiempo a superar el trauma, a conocer gente nueva
y, cómo no, a volverse a enamorar. Hasta el apuntador, el pobre, logra ser feliz.
Es la eficacia de un guión de algo más de dos horas que ha sido estirado sin piedad.
La iteración de los cruciales argumentos convierte además a la historia en una
especie de tiovivo que no deja de girar sobre sí mismo. Si el espectador no se
ha enterado a la cuarta o quinta mención de que, por ejemplo, una de las chicas
fue engañada por su novio, es que dejó de prestar atención, por lo menos, en el
minuto dos.
Algo probable gracias, entre otras cosas, a la cargante sobreactuación
de todos y cada uno de los miembros del reparto que, en vez de meterse en su papel,
parecen pasar por él como si de un trámite se tratara. Abunda la interpretación
ligera, y aunque eso no tiene por qué ser peyorativo, sí que resultan completamente
absurdos ciertos gags a lo Bridget Jones; absurdos e innecesarios.
Si por lo menos se hubieran aprovechado con un homenaje 'serio' a los inolvidables
clásicos (el equívoco telefónico), la catástrofe no habría llegado a desencadenarse.
Qué desperdicio.
O
quizá todo sea una falta de motivación global agravada por el cruel cruce de sentimientos:
guapo seductor -Jude Law- con guapa millonaria y 'mona' sensiblera con
'payaso' bonachón -Jack Black-. Qué típico. El caso es que estos cuatro
actores han realizado a lo largo de sus carreras trabajos más que aceptables,
pero ciertamente no tenían un buen día cuando se pusieron a rodar The Holiday.
Una pena. Como lo es también que la única trama salvable, con muchos guiños al
cine, se meta con calzador. No era difícil, no obstante, que el entrañable Eli
Wallach resultara el más creíble.
Ni siquiera nos llegamos a creer
la difícil situación personal de Law, como tampoco lo hicimos, a pesar de los
pesares, con Penépole Cruz en Volver, con una hija que, desde luego,
no parece la suya. La conclusión general es clara: Nancy Meyers no sabía
qué hacer, si un drama, un enredo o una pastelada, así que lo mezcló todo. A algunos
les da resultado, a ella no, por lo menos ahora. ¿Algo bueno entre toda esta maraña
de vagos intentos por llegar a nuestros corazones?. Sí. Una banda sonora decente,
ciertos atisbos no claros de salirse del libreto y algún juego sin perfilar con
el subconsciente. Y ya. |