Nervios y caídas en la segunda etapa


Agencias/Ociocrítico

El australiano Robbie McEwen (Lotto) se hizo con la victoria en la segunda y accidentada segunda etapa del tour de Francia imponiéndose en el sprint. La etapa discurrió entre Charleroi y Namur sobre un recorrido de 197 kilómetros. Los otros protagonistas fueron Kurt-Asle Arvensen y Jimmy Casper , que protagonizaron sendas caídas, y el noruego Thor Hushovd (Credit Agricole), que consiguió el maillot amarillo y salió bien parado para ascender al primer puesto de la general, con ocho segundos de ventaja sobre el suizo Fabian Cancellara (Fassa Bortolo).

El australiano Robbie McEwen (Lotto) siguió alargando el momento dulce de los veteranos en este Tour de Francia al imponerse al sprint en la segunda etapa, disputada hoy entre Charleroi y Namur sobre un recorrido de 197 kilómetros.

Si ayer fue el estonio Jaan Kirsipuu (AG2R) el que apareció cuando se esperaba la llegada de Alessandro Petacchi (Fassa Bortolo), en esta ocasión fue McEwen, otro viejo gallo de pelea en las llegadas masivas que en Charleroi ya se tuvo que conformar con el segundo puesto, el que aparcó la hora del italiano.

La caída del noruego Kurt-Asle Arvensen y del francés Jimmy Casper en la última curva, dejó el camino despejado para que McEwen añadiera su cuarto triunfo de etapa en la ronda francesa, tras los de París en 1999, y Reims y París en 2002.

Con Petacchi tapado por Danilo Hondo, Kirsipuu fue el que supo salir mejor parado de esta accidentada llegada para ganar con comodidad al noruego Thor Hushovd (Credit Agricole), que a pesar de ello tuvo el premio del maillot amarillo.

En la batalla por las bonificaciones, Hushovd salió muy bien parado para ascender al primer puesto de la general, con ocho segundos de ventaja sobre el suizo Fabian Cancellara (Fassa Bortolo).

La etapa, con todos los miembros del pelotón con las fuerzas casi enteras en estos primeros compases de la prueba, no dejó hueco para el descanso desde los primeros kilómetros y los intentos de escapada fueron constantes.

De todas maneras, todo acompañó al grupo para que las cosas se llevaran con mayor tranquilidad y hubiera, dentro de lo posible, algo menos de nervios en la primera parte, ya que la lluvia no hizo acto de presencia y rápidamente se formó una fuga con seis hombres que se encargaron de protagonizar la jornada.

Así, en el kilómetro 10 el sexteto formado por Jerome Pinot (Boulangere), Jakob Piil (CSC), Sebastian Lang (Gerolsteiner), Christophe Edelaine (Cofidis), Mark Scanlon (AG2R) y Christophe Mengin (FdJeux.com) armaron un intento que, con el beneplácito del grupo, les dio la cabeza en un día propicio para ello.

La fuga parecía buena, con dos hombres que sabían ya lo que es ganar en el Tour como Mengin (1997) y Piil (2003), y poco a poco fueron ganando tiempo, hasta llegar a los cinco minutos. Sin embargo el pelotón mantenía siempre la distancia sobre los fugados, gracias especialmente al trabajo del Quick Step que tenía la mente puesta en la baza del sprint para el belga Tom Boonen.

Nervios al final

Cuanto más cerca se estaba de la meta más corta era la renta del sexteto de cabeza y más afloraban los nervios en un pelotón donde el ritmo se avivaba y la lucha por estar en cabeza era constante, encendiéndose la luz de alarma para los favoritos.

En esta batalla por detrás, Roberto Heras pasó su mal momento con un par de problemas mecánicos en el momento más imprevisto que le obligaron a él y a su equipo, el Liberty Seguros, a un gasto extra de fuerzas para volver a entrar en el grupo. Peor suerte corrió el italiano Gian Matteo Fagnini (Domina Vacanze), uno de los fieles escuderos de Mario Cipollini, que decía adiós al Tour, el tercero en tres días, al sufrir una caída a 40 kilómetros de la meta en la que se dañaba el hombro izquierdo.

Los Fassa Bortolo tocaron así el fin a una escapada, herida ya de muerte, que veía su final tras 164 kilómetros. Con la máquina italiana a pleno rendimiento la principal amenaza ahora eran las caídas. McEwen, dolido por su derrota de ayer, supo en esta ocasión salvar el accidentado final para hacerse con el triunfo ante un Hushovd que se vestía de amarillo merced a las bonificaciones.

Este martes el Tour abandonará territorio belga para llegar por fin a tierras francesas con una etapa entre Waterloo y Wasquehal, sobre 210 kilómetros, con parte del pavés de la mítica París-Roubaix como gran peligro.