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Voeckler arrebata el liderato a Armstrong
Agencias/Ociocrítico
Una
larga escapada bajo la intensa lluvia de
Chartres permitió al australiano Stuart
O'Grady (Cofidis) imponerse en la quinta
etapa del Tour de Francia y al campeón de
Francia, Thomas Voeckler (La Boulangere),
enfundarse el maillot amarillo gracias a
la renta de más de doce minutos que obtuvieron
los cinco fugados sobre el pelotón, encabezado
por el australiano Robbie McEwen (Lotto).
Después de 200 kilómetros desde Amiens,
O'Grady impuso su velocidad y sometió
a sus cuatro compañeros, por este orden
el danés Jakob Piil (CSC), a los
franceses Sandy Casar (fdjeux.com)
y Thomas Voeckler, y al sueco Magnus
Backstedt (Alessio). El pelotón, que
sufrió en un firme mojado, llegó a más de
doce minutos del vencedor, con lo que Lance
Armstrong (US Postal) consigue su propósito
de que sean 'otros' quienes transporten
el maillot amarillo hasta los Pirineos,
donde realmente comenzará el Tour.
La fuga empezó a coger cuerpo a partir del
kilómetro 16 gracias a la iniciativa de
Casar. Desde entonces los escapados aumentaron
paulatinamente su renta, que estuvo cercana
a los 18 minutos. Después del esfuerzo de
la crono por equipos, la serpiente multicolor,
ataviada con chubasqueros por las inclemencias
metereológicas, se dedicó a dejarse llevar
hasta la meta.
Sin embargo, el riesgo de accidentes era
inherente al terreno y los ciclistas no
pudieron alejarse del mismo. En una de las
primeras montoneras cayeron Roberto Heras
(Liberty) o Alessandro Petacchi (Fassa
Bortolo), aunque sin consecuencias aparentes.
Más tarde lo hicieron varios de los compañeros
de Armstrong en el US Postal y el americano
ordenó que la carrera se 'detuviera' para
reincorporarlos.
Entre las numerosas caídas y la lluvia,
el australiano Bradley McGee se vio
obligado a abandonar. El primer maillot
amarillo del Tour del centenario (2003),
que sufría de dolores de espalda, dijo adiós
a la carrera.
En los últimos quince kilómetros, los cinco
escapados, conscientes de que el triunfo
se lo jugarían entre ellos, se marcaron
fijamente e iniciaron una dura batalla por
llegar en solitario a la meta, excepción
hecha del sueco Magnus Backstedt, que se
quedó sin fuerzas.
Sin embargo, ninguno fue capaz de dar el
estirón definitivo y en el sprint de la
larguísima recta final, O'Grady fue superior
y se anotó su segunda triunfo de etapa en
la ronda gala tras la conseguida en Grenoble
en 1998.
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