Virenque se ve de lunares rojos


Agencias/Ociocrítico

Richard Virenque, del Quick Step, aprovechó lo inclinado del terreno para cruzar en solitario la línea de meta de una etapa para escaladores. El veterano corredor francés necesitó seis horas para cubrir los más de 200 kilómetros de recorrido entre Limones y Saint Flour. El amarillo sigue siendo de su paisano Thomas Voeckler (La Boulangère), al que le gusta como le sienta el amarillo y no lo suelta.

Virenque coronó una escapada de más de 200 kilómetros para apuntarse su séptimo triunfo de etapa en la ronda gala, tres de ellos consecutivos en los últimos años, y protagonizar una nueva 'machada'. El de Casablanca, que ya en 2003 firmó una gesta parecida para camino de Morzine hacerse además con el maillot amarillo, no desaprovechó la oportunidad de asomar la cabeza con los primeras montañas.

Por el duro terreno del Macizo Central, Virenque, último ganador francés el 14 de julio desde que lo consiguiera Laurent Jalabert en 2001, fue además fraguando el que puede ser su séptimo triunfo en París como ganador de la montaña al puntuar primero en todos los puertos del día.

Las nueve ascensiones de la jornada, entre ellas una de primera categoría (Pas de Peyrol) y una de segunda (Prat de Bouc), prometían batalla sobre un terreno propicio para ella en el Día de la Fiesta Nacional en Francia, pero la expectación inicial fue tanta como la desilusión del desenlace.

La fiesta no fue completa ya que los fuegos de artificio no aparecieron y tan sólo Virenque sacó partido de esta primera cita con la montaña para darse su, habitual todos los años, baño de multitudes en la ronda gala para satisfacción de sus compatriotas, que veían ganar a su favorito.

El recuerdo del ataque de ONCE en 1995 camino de Mende queda ya lejano y el Macizo Central volvió a ser una vez más un terreno donde la batalla brilló por su ausencia. Esta primera toma de contacto del Tour con la montaña no sirvió ni para que los 'grandes' de la carrera se amagaran con pegar.

Armstrong, muy tranquilo, apenas tuvo que desgastar a sus hombres en la primera parte, pero una vez impuesto el control todos los primeros 'espadas' decidieron guardar sus fuerzas para otro día en que probar al texano, auténtico líder sin llevar el maillot amarillo sobre sus espaldas de la ronda.

Apenas el alemán Jan Ullrich, en la ascensión más dura (Pas de Peyrol) se atrevió, pero su intento apenas fue un acelerón al que no tardó en responder Armstrong, que luego dejó hacer al equipo del líder, que se mostró muy sólido a lo largo del día, hasta la meta.

Poca diferencia

Esta fue la batalla, con excepción del arreón en un duro final que hizo que el grupo se cortara dejándose siete segundos Roberto Heras (Liberty Seguros), Óscar Sevilla (Phonak) o Tyler Hamilton (Phonak) entre otros, sobre Armstrong o Francisco Mancebo (Illes Balears) que hubo en la jornada entre los llamados a luchar por el triunfo en París. Los ataques fueron constantes en los primeros kilómetros, con los Euskaltel al igual que este martes muy activos, hasta que la insistencia de Virenque y del belga Axel Merckx (Lotto) encontró sus frutos.

A partir de ahí la etapa se convirtió en una auténtica exhibición del francés, que logró soltar por el camino, en las duras rampas (4 km. al 9,2 %) del Pas de Peyrol, a su compañero de escapada.

Ángel Vicioso (Liberty Seguros), mientras, decía basta en su lucha de los últimos días por no abandonar. El bilbilitano, que se recuperaba de una caída en la primera semana del Tour, se quedó descolgado en varias ocasiones y puso el pie en tierra en el puerto de Néronne, en el kilómetro 150.

La marcha de Virenque, decimocuarto galo en imponerse en una etapa el 14 de julio desde 1947, hacia su séptimo triunfo en el Tour era ya imparable y también a lo que puede ser su séptimo maillot de ganador de la montaña, con lo que superaría el récord que comparte con el español Federico Martín Bahamontes y el belga Lucien Van Impe.