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Armstrong abraza su sexto triunfo
Agencias/Ociocrítico
Casi lo tiene. Su sexto Tour es casi un
hecho consumado después del recital dado
por Lance Armstrong en la crono escalada
del Alpe D'Huez.. el norteamericano no se
conformó sólo con ganar, sino que lo hizo
lo grande y humillando, aunque no fuera
a propósito, a Ivan Basso, uno de sus teóricos
rivales y el único que le ha hecho sombra
hasta el momento. A Jan Ullrich le metió
un minuto y un segundo de diferencia.
Armstrong,
quien sumó su tercer triunfo de etapa en
la presente edición, dobló a tres kilómetros
de la meta al italiano Ivan Basso, que salió
un par de minutos antes, y aventajó en 1:01
al alemán Jan Ullrich, segundo en la mítica
cumbre. En las 21 curvas de Alpe d'Huez
la estampa fue la misma de otras ocasiones.
Un Armstrong con un pedaleo redondo, plástico
y regular. Las piernas, dos molinillos que
tragaban un asfalto con el 8,1 por ciento
de desnivel medio y una pendiente máxima
del 14 por ciento.
Ullrich, más atrancado y con un desarrollo
superior, la boca abierta y las manos hacia
delante en posición triatlética. El resultado
fue también idéntico. El motor diésel del
americano ganó el pulso al de gasolina del
alemán. En medio quedó atrapado un Ivan
Basso fatigado, cabeceando en exceso
como lo hacen los supervivientes de una
larga escapada antes de ver derramados sus
sueños, y que vio cómo en las últimas rampas
la 'locomotora americana' le apartaba a
la cuneta.
Antes Santos González, brillante,
había marcado el mejor crono en la meta
hasta la llegada del 'escudero' portugués
de Armstrong, Azevedo, imitador de
Heras de antaño o el 'triki' Beltrán
desbocado, que le apartó del primer puesto
de la tabla. El luso sólo había visto cómo
Ullrich y el campeón alemán, Andreas
Kloeden, le miraban por encima en los
puntos intermedios de los kilómetros 9,5
y 12,5. Pero llegó, entonces, el cohete
del US Postal para borrar todas las plusmarcas
a su paso. Cuarenta segundos a Ullrich en
el primer hito, 56 en el segundo y 1:01
en la llegada.
Matemática pura en un producto que simula
sacado de un laboratorio. Campo quemado
para el resto de rivales, impotentes ante
la enésima exhibición del virtual campeón
en París. Caída la resistencia española,
preocupado Basso por defender el subcampeonato
y renacido Ullrich muy tarde no hay
trabas, salvo la física, posibles.
Ni siquiera necesita aferrarse a la tradición
que apunta que el que sale de amarillo de
Alpe d'Huez gana la carrera. Ahí están los
ejemplos de Coppi, Hinault,
Fignon, Delgado, Indurain,
Ullrich o el propio Armstrong en 1999 y
2003. Como el gran Fausto Coppi ganó tras
las 21 curvas y lo hará, también como él
mismo en 2001, en los Campos Elíseos.
El botín de la crono fue cuantioso para
el americano. Al 1:01 a Ullrich añadió 1:41
a Kloeden, 1:45 a Azevedo, 2:11 a Santos
González, quinto, 2:23 a Basso, octavo,
2:27 a Sastre, décimo y 3:41 a Mancebo,
vigésimo cuarto.
A falta de la última gran jornada alpina,
que se disputa entre Bourg d'Oisans y Le
Grand Bornard, 204 kilómetros y cinco puertos
de envergadura, entre ellos el Glandon y
la Madeleine, de categoría especial, la
general queda mucho más clara. Basso es
segundo a 3:48, Kloeden, tercero, a 5:03,
Ullrich, cuarto, a 7:55, y Azevedo, a 9:19,
supera en un segundo a Mancebo, sexto ya.
La novia de Armstrong, la cantante Sheryl
Crow, suspiró aliviada en el coche.
El trabajo ya está, casi, hecho.
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