Espíritu olímpico

José Luis ARESTI/Ociocrítico (Atenas)

El espíritu olímpico se contagia, o al menos eso parece ocurrir en Atenas. Hemos conocido la noticia de que un taxita se encontró una medalla de plata en el asiento trasero de su coche y en lugar de quedársela O lucrarse con ella decidió devolverla. El amor a las Olimpiadas también se ha contagiado a las altas esferas españolas. Es conocido por todos el amor al deporte de la Familia Real. Y para confirmarlo los Príncipes de Asturias han dejado que los plebeyos les veamos por estos lares animando a nuestro deportistas.

Como pueden imaginarse todos ustedes el asunto del taxista ha sorprendido a todos. No es que no confiemos en la generosidad de este gremio o de los atenienses en general, pero seguro que si muchos hubiesen optado por quedarse con la medalla. Porque, ¿quién tiene todos los días la oportunidad de colgarse una medalla real sin hacer el mínimo esfuerzo? Aunque, quiero dejar claro que yo la habría devuelto.

La secuencia de los hechos pueden imaginársela ustedes mismos. El remero Diederik Simon estaba tan emocionado con su plata que decidió irse de fiesta. Desde la Villa Olímpica cogió un taxi para que le acercarse al mar y tan despistado debía estar que se olvidó su premio en el asiento. Menos mal que le tocó un conductor honrado que ahora será homenajeado por el Comité organizador de los Juegos. El Comité ha decidido premiar su honradez con una ceremonia. El héroe ateniense asegura que, contra lo que dicen las malas lenguas, el atleta holandés estaba en perfecto estado. Vamos, que no iba pasado de copas.

Visita Real

Parte de la Familia Real ha decidido personarse en Atenas, algunos llevan allí desde que comenzaron las pruebas, como la infanta Elena y su marino Iñaki Urdangarín, para animar y felicitar a los atletas españoles. Una expedición encabezada por la Reina doña Sofía y el Príncipe Felipe fueron recibidos este miércoles por el embajador español en Grecia. Con ellos llegaron también la Princesa de Asturias, el ministros de Exteriores y la ministra de Educación y Ciencia y alguno más.

Santa Rita...

"Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita"
... eso es lo que ha dicho, pero en ruso, Irina Korzhanenko. La atleta rusa ganó el oro en el lanzamiento de peso. Sin embargo, en el control antidopaje que le realizaron después arrojó positivo y el Comité le ha retirado la presea. Ahora, Korzhanenko se niega a devolverla porque es "mi medalla y la gané". El espíritu olímpico no parece haber calado en ella. Igual tendría que recibir alguna lección del taxista griego.