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Hermida
incrementa el éxito del ciclismo
Ociocrítico/Agencias
(Madrid)
El español José Antonio Hermida, cuatro
años después de haber sido cuarto en Sydney,
cumplió el sueño de una medalla olímpica
al lograr la plata en la prueba de mountain
bike, disputada en el circuito del Monte
Parnitha. El año par volvió a ser talismán
para el de Puigcerdá (Girona). Un Mundial
junior en 1996 y sub-23 en 2000, además
de las coronas continentales en 2000 (sub
23), 2002 y 2004 (elite), así lo probaban
y Hermida no falló a su gran cita.
El catalán no se escondió
de la presión de ser uno de los favoritos,
algo que incluso le gusta, y desde la salida
fue remontando plazas para situarse en el
grupo de cabeza, dando así la cara.
El francés Julien Absalon, el holandés
Bart Brentjens y el italiano Marco
Bui, además, formaron una cabeza de
carrera de 'gallitos' primer nivel que hizo
que Hermida reaccionara rápidamente
para estar delante. El español no sólo fue
capaz de estar con ellos sino que cuando
los alcanzó y vio que el ritmo no le convenía
tomó la cabeza de la prueba.
Hermida, sobrado de fuerzas, estuvo liderando
la prueba durante la tercera vuelta de las
siete al selectivo circuito de seis kilómetros
del Monte Parnitha, aunque siempre con Absalon,
ganador ya en mayo del Preolímpico disputado
en el mismo escenario, muy cerca.
La selección estaba hecha, el galo se mostraba
muy fuerte, pero Hermida estaba dispuesto
a pelear por el título. Sin embargo una
caída antes de la conclusión de la cuarta
vuelta dio al traste con las esperanzas
del español de alcanzar el oro.
El de Puigcerdá veía como el triunfo se
le iba a más de un minuto, pero ahora debía
pelear por que no se acabaran también sus
opciones de medalla. Con el holandés Bretjens,
número uno mundial y primer campeón olímpico
de la historia del mountain bike
en Atlanta'96, por delante y el belga Paulissen
muy cerca, un dolorido Hermida se vio fuera
del podio.
Su reacción fue extraordinaria, ya que tuvo
fuerzas no sólo para defender el bronce
del acoso de Paulissen sino para irse a
por un metal más valioso. El español alcanzó
su objetivo pronto, dejando tras de si a
Bretjens, pero la desventaja por encima
del minuto con Absalon era demasiada para
discutirle el título de campeón olímpico.
Absalon completaba las tres últimas vueltas
en solitario hacia el oro, tomando así el
relevo en Sydney de su compatriota Miguel
Martínez, que abandonó a dos giros del
final, y se imponía con un crono de 2 horas,
15 minutos y 2 segundos.
Un minuto más tarde llegaba un pletórico
José Antonio Hermida, que desenfundaba unas
pistolas que llevaban guardadas desde hace
cuatro años para celebrar su plata, mientras
que el holandés Bart Brentjens se hacía
con el bronce.
Con esta presea Hermida completa los Juegos
de oro del ciclismo español, con la consecución
de cuatro medallas en la pista (bronce de
Escobar en persecución y del equipo
de persecución, plata de Escuredo
en keirin y plata de Llaneras en
puntuación), y dio a España su decimonoveno
metal.
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