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Adiós
Atenas, hola Pekín
Ociocrítico/Agencias
(Madrid)
La música y el folklore griego se dieron
cita en el Estadio Olímpico para despedir
los Juegos de Atenas 2004, en una amena
y emotiva ceremonia de clausura en la que
Pekín tomó el relevo como futura sede olímpica.
Un campo de espigas típico del Mediterráneo
sustituyó al lago de la jornada de inauguración
y se convirtió en el centro neurálgico sobre
el que se desarrolló una ceremonia que sirvió
en su primer acto para dar a conocer la
cultura griega a través de diferentes tipos
de música y danzas populares.
Referencias
mitológicas, figuras alegóricas, homenajes
al amor, fueron sólo algunos de los elementos
que acompañaron la siega del campo de espigas,
con cuyas pacas se formaron los cinco aros
olímpicos que ponían fin a la primera parte
de la ceremonia, coronada con la entrega
de metales a los vencedores de la maratón,
los últimos medallistas de los Juegos de
Atenas 2004.
Se llegaba así a la parte oficial de la
ceremonia, inaugurada con la entrada de
las banderas de los 201 comités internacionales
que tuvieron el honor de participar en los
Juegos. A diferencia de la jornada de inauguración,
todos los portadores de las banderas entraron
al estadio unidos, sin distinción de países
ni de raza, mostrando el verdadero espíritu
olímpico.
Entre todos destacó un emocionado David
Cal, que con sus medallas de oro y de
plata se ganó el honor de portar la bandera
española en esta jornada de clausura.
A ritmo de fuegos artificiales fueron entrando
todos los deportistas que participaron en
los Juegos y que aún permanecían en Atenas,
sumándose así a una fiesta de despedida
amenizada en esos momentos por música de
percusión realizada con objetos provenientes
de los 28 deportes que se dieron cita en
los Juegos de 2004.
Tras rendir el merecido homenaje a los deportistas
llegó el momento de los discursos, encabezados
por el de Gianna Angelopoulos-Daskalaki,
presidenta del ATHOC, que agradeció especialmente
la colaboración de todos los griegos a la
hora de volcarse con el movimiento olímpico.
Unos Juegos inolvidables
Jacques Rogge, presidente del COI,
aprovechó su discurso para calificar los
Juegos de Atenas 2004 de "inolvidables",
unos Juegos en los que "comenzó a ser
verdaderamente difícil hacer trampas, donde
los atletas limpios han sido protegidos".
"Cuando volváis a casa extended el mensaje
de los Juegos: el respeto a los otros y
el juego limpio. Devolved al deporte lo
que el deporte os ha dado", pidió el
presidente del COI a los atletas que se
encontraban en el estadio olímpico.
Tras estas palabras, Jacques Rogge declaró
oficialmente clausurada la vigésimoctava
edición de los Juegos Olímpicos, con lo
que llegó el momento de que la ciudad de
Atenas entregara el testigo olímpico a la
ciudad de Pekín.
El pasado y el futuro de los Juegos se unieron
con el traspaso de la bandera olímpica al
alcalde de Pekín, Wang Qisham, comenzando
de esta forma la Olimpiada de Pekín 2008,
que se presentó al movimiento olímpico con
música y artes marciales que sirvieron para
mostrar la cultura y el folklore chino,
y que homenajearon también a los vigésimoctavos
Juegos Olímpicos.
Se llegó así al momento culminante de la
ceremonia de clausura. El pebetero empezó
a descender lentamente, y una niña griega
recibió el fuego olímpico transportándolo
por todo el estadio. Con un soplido simbólico,
se apagaba la llama olímpica y se ponía
fin a los Juegos. Pekín 2008 ya espera.
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