Turín se vuelca en su acogida al regreso a Europa de los Juegos Olímpicos de Invierno

09/02/2006

Ociocrítico/Agencias

La ciudad italiana de Turín , que este viernes dio el banderazo de salida para la XX edición de los Juegos Olímpicos de Invierno, que se desarrollarán desde el viernes hasta el próximo 26 de febrero en la capital del Piamonte, se ha volcado con la cita. No es para menos, ya que la competición vuelve al Viejo Continente después de un exilio de 12 años que no se corresponde con la potencia pasada y presente de sus deportistas.


Con una audiencia y seguimiento inferior a los Juegos de Verano, la mayor cita invernal a nivel mundial regresa doce años después al continente europeo, tras la noruega Lillehammer en 1994, y con pocas opciones de medalla a nivel español.

La delegación de 16 deportistas tiene todas sus esperanzas puestas en María José Rienda y en la fecha clave del 24 de febrero, cuando compita en su especialidad, el gigante, a disputarse en la estación de Sestriere.

La granadina es la única baza real para conseguir medalla y sumar la tercera al pobre palmarés de España en los Juegos de Invierno, puesto que sólo cuenta con dos en el medallero, ambas en esquí alpino, en la misma disciplina y con el mismo apellido triunfador, Fernández-Ochoa.

Así, 'Paquillo' Fernández-Ochoa dio el mayor éxito al lograr el oro en el eslalon de Sapporo (Japón) en 1972, mientras que su hermana Blanca se alzó con el bronce en el eslalon de Albertville (Francia) en 1992.

Con cinco triunfos en la Copa del Mundo, los dos últimos consecutivos en Ofterschwang, Rienda ha superado a la madrileña y aspira a poner el broche de oro a su carrera con una medalla que tuvo cerca en Salt Lake City.

Será en el único de los 15 deportes olímpicos donde pueda subir un deportista español al podio puesto que en el resto los países con gran tradición en deportes invernales, son los dominadores, sobre todo Alemania, Noruega, Rusia y Estados Unidos.

En total, cerca de 2.500 deportistas de los cinco continentes, incluido Africa, donde la nieve es escasa, pero que contará con la participación de seis países (Argelia, Kenia, Marruecos, Madagascar, Sudáfrica, Senegal y Etiopía) y un total de 16 atletas.

La estrella de los Juegos de Invierno sigue siendo el esquí alpino, la disciplina invernal más practicada en todo el mundo y donde se verá si la croata Janica Kostelic puede volver a ser la 'reina' indiscutible o si la 'Armada' austriaca encuentra oposición en el resto de participantes, encabezado por el polémico americano Bode Miller, en la categoría masculina.

Plushenko, Bjoerndalen y Janda, otros grandes hombres

El resto de deportes se encuentra en un segundo plano, sobre todo por el desconocimiento o su escasa práctica en España, pero figuras mundiales como Evgeni Plushenko, en patinaje, el noruego Ole Einar Bjoerndalen, en busca de su sexto oro olímpico y tras su exhibición en Salt Lake City (cuatro), la alemana Claudia Pechstein, apodada la 'Dorada' por sus cuatro títulos olímpicos, el duelo en saltos entre Jakub Janda y Janne Ahonen, o la pelea por ser el mejor en el hockey sobre hielo entre las grandes potencias y los jugadores de la Liga Nacional (NHL).

Como es habitual, las medidas de seguridad, los controles antidopaje y la cantidad de público serán aspectos a tener en cuenta para medir el verdadero éxito del evento.

Italia ha sido 'blindada' de un modo similar al realizado con motivo de los funerales de Juan Pablo II en el pasado año con vigilancia área de AWACS (Aviones de Alerta Temprana facilitados por la OTAN) y con un despliegue policial de 15.000 policías y soldados para un presupuesto total cercano a los 90 millones de euros, aunque el gobierno teme más las protestas de los 'antiglobalización' que un ataque terrorista.

Por otro lado, está el tema del dopaje. La ley italiana mandará en los Juegos y todo atleta que dé positivo se deberá someter a ella, con el riesgo de poder ir a la cárcel, algo poco probable en todo caso. Los registros por parte de los 'carabinieri' en la Villa Olímpica se evitaron a última hora y los 1.200 controles previstos serán realizados por el Comité Olímpico Internacional (COI) y por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).

Finalmente, el comité organizador (TOROC) confía plenamente en el éxito de público. La venta de más del 85 por ciento de las entradas garantizan la presencia en los eventos más atractivos, mientras que para los menos conocidos, ha llevado a cabo promociones para poder al menos tener el 50 por ciento del aforo cubierto.

Los principales problemas, a parte del acuerdo del dopaje, vinieron por la parte económica y la tan temida corrupción, la lacra que lastró a Salt Lake City, aunque en este caso fue a causa de irregularidades financieras del TOROC, investigado de cerca por la policía. La aprobación del presupuesto fue además retrasada hasta casi finales del pasado mes de enero y el déficit será superior al previsto.

De momento, Jacques Rogge, presidente del COI, se muestra confiado del éxito de Turín 2006. "Tengo ya experiencia en los meses previos a unos Juegos. Recuerdo que todo el mundo acogió con agrado los preparativos de los Juegos de Atlanta y luego nos encontramos con grandes problemas. Atenas recibió los ataques de los medios de comunicación y luego resultaron unos Juegos maravillosos", apuntó hace unos días.

Esye viernes, cuando la llama encienda el moderno pebetero olímpico, el más alto de la historia (57 metros) y con un sistema de encendido aún no desvelado, comenzarán 16 días de competición bajo la nieve de la capital del Piamonte, un elemento escaso en los últimos días, pero que no es una amenaza de momento.

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