Alemania se alegra por el Mundial y confía en que sirva para que el país levante cabeza
9/06/2006
Ociocrítico/Agencias
Alemania se alegra, sí, y hacía tiempo que no lo hacía. El Mundial de Fútbol, que arranca este viernes, con el encuentro entre la selección anfitriona y Costa Rica, en el Estadio Olímpico de Múnich, es motivo más que suficiente. Pese al gemelo de Michael Ballack que mantiene al país en vilo, y que le impedirá disputar el partido inaugural. Alemania se alegra a su manera, de forma contenida y sopesada, con abundante autocrítica y análisis sesudos de antropólogos, que como Peter Sloterdijk, analizan estos días la capacidad de sus conciudadanos para “autoflagelarse”. “Por eso el puesto de seleccionador nacional es en nuestro país especialmente incómodo”, explicaba este fin de semana el filósofo y tertuliano en el semanario Der Spiegel. “Aquí no tenemos héroes, hace tiempo que los hemos sustituido por estrellas”.
En definitiva que Alemania confía en el Mundial para levantar la cabeza.
No sorprende pues que durante los últimos meses los medios alemanes hayan competido por arrebatarse los titulares agoreros. Primero hicieron furor las críticas hacia su entrenador, Jürgen Klinsmann, al que se acusaba de pasar más tiempo en Estados Unidos –donde vive su familia- que en Alemania.Después ocuparon las portadas los ataques neonazis, que se han magnificado de tal forma que cualquiera diría que este país sólo consta de “no-go-areas”, donde aguardan apostados los neonazis.
Las estadísticas no engañan. Es cierto que anualmente son casi una veintena de personas las que mueren en Alemania víctimas de ataques xenófobos, pero en pocos países se denuncia y combate con tanto rigor cualquier indicio de ultraderechismo como en el país que tiene sobre su conciencia la muerte de seis millones de judíos. Alemania ha hecho los deberes
La cooperación policial a nivel europeo no podía haber funcionado mejor. Más de trescientos policías extranjeros apoyarán a sus colegas alemanes para preservar el orden durante la madre de todas las competiciones, que tendrá lugar en doce ciudades alemanes. Se han reactivado los controles interfronterizos y las autoridades británicas han impedido a unas 3.000 personas con antecedentes violentos que abandonen su país estos días. Todo con tal de garantizar que Alemania pueda convertirse durante un mes quieren en “fiesta continua”. Aunque como comentaba una de las “anfitrionas simpáticas” - título oficial que le ha otorgado la FIFA a las guías y traductoras del Mundial – todavía reina la calma. “En Brasil estaría todo plagado de banderas y la euforia se palparía en las calles”.
En Berlín se congregaban esta semana casi doscientas mil personas frente a la Puerta de Brandeburgo, en una fiesta, antesala del Mundial. No podía hablarse de desenfreno, excepto por parte de los turistas. Y es que aparte de los 3,5 millones de personas que llenarán los estadios, Alemania espera recibir a casi diez millones de visitantes, que combinarán el apetito futbolístico con la curiosidad cultural y étnico-festiva.
Las fiestas para los hinchas que organizan las sedes del Mundial, de carácter gratuito, permitirán disfrutar de estrellas como Shakira o Juanes, que aderezarán las proyecciones de los encuentros en pantallas gigantes. El campeonato generará un crecimiento del 0,5 por ciento del PIB y hará las delicias, sobre todo, del sector turístico. Encontrar ahora mismo una cama en Berlín es poco menos que misión imposible.
El kaiser Beckenbauer, presidente del comité organizador, ha hecho las veces de embajador de Alemania para que “el mundo esté entre amigos”, como reza el lema de la FIFA. Ha logrado congregar a todas las grandes figuras del esférico para esta cita. El ídolo deportivo Pelé es objeto de una exposición en el Potsdamer Platz berlinés, que inauguraba también esta semana. No en vano Brasil es uno de los grandes favoritos y no son pocos los que sueñan con ver en el estadio Olímpico de Berlín el próximo 9 de julio a su selección y al once brasileño. Pese a los problemas de la defensa teutona… y si no fuera por los gemelos de Michael Ballack.
Ángel Merkel, aficionada En Alemania hay un tema único estos días, el fútbol. Incluso la canciller Angela Merkel se ha revelado como una gran aficionada al balompié, y no duda en hacerle la competencia a su antecesor, Gerhard Schröder, que en sus años mozos jugó en un equipo profesional. No da abasto con sus comparecencias en eventos deportivos. Múnich y Berlín acaparan en estaciones de tren, kioscos o tiendas, la atención del más desinteresado del deporte rey. Las grandes marcas deportivas como Adidas llevan ya varios trimestres registrando beneficios suculentos. Pero también la Asociación de la Hostelería se empeña en demostrar que el país atraviesa un gran momento.
El relevo gubernamental hace más de medio año ha puesto este país en movimiento. El balón echa hoy a rodar en Múnich. Entonces se verá si bastará la cita con el esférico para devolver los bríos optimistas a este país que hace tiempo que no levanta cabeza.
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