| Italia
arranca a Alemania 'su' Mundial con dos goles
en la prórroga (0-2)
04/07/2006
Ociocrítico/Agencias
Italia alcanzó la final del Mundial de Alemania,
que no jugaba desde 1994, después de superar a
la anfitriona en una prórroga sensacional, que
rompió Grosso con un bello zurdazo tras pase de
Pirlo y redondeó Del Piero al contragolpe en los
últimos instantes. Ambos equipos, en un partido
pleno de intensidad, no pudieron batir la meta
rival durante los primeros noventa minutos, pero
en la prórroga el desgaste hizo mella en ambas
selecciones, las oportunidades se sucedieron y
finalmente Italia sentenció con dos goles en el
último minuto del tiempo extra.
Italia demostró su gran categoría futbolística,
la que esconde bajo su tradicional estilo especulativo,
y alcanzó la final del Mundial de Alemania, doce
años después de la última, seduciendo al estadio
de Dortmund y a todos los aficionados en una prórroga
de ensueño, con dos equipos entregados a la gloria
del gol y que se definió con una obra de arte
de Grosso y una muesca más de Del Piero.
Grosso, decisivo para su selección ante
Australia, ejecutó el arte supremo del gol, que
anteriormente habían merecido Gilardino o
Zambrotta, cuyos intentos fueron rachazados
por la madera que defendía Lehmann.
El lateral aprovechó su zurda para enviar al segundo
palo una magnífica asistencia de Pirlo en
el último suspiro del tiempo extra, que fue un
ejemplo de derroche físico y anhelo de alcanzar
la gloria de una final mundialista. Grosso, con
o sin premeditación, marcó y balanceó su cabeza
de lado a lado, como hiciera Tardelli en
1982, en el último título mundialista de los transalpinos.
Italia expuso los argumentos futbolísticos que
se le presupone por la categoría de sus jugadores,
pero siempre en la sombra por esa capacidad para
sacar el máximo exponiendo lo mínimo.
Un estilo fugaz que ha desprendido rencor del
aficionado, pero que hoy varió de manera magistral
para sacudir a la entregada Alemania, también
meritoria por su esfuerzo sobrehumano por mantener
equilibrado un partido en el que fue y se sintió
inferior. El país transalpino demostró que le
tiene tomada la medida al cuadro teutón y sus
calles serán una explosión de júbilo y algarabia,
no sólo por el triunfo sino por el camino que
tomó para conseguirlo. Lippi arriesgó en la prórroga
e Italia, con emoción inusitada, hizo justicia
en el marcador en el minuto 118 por medio de Grosso.
De la desesperación alemana, por buscar el empate,
nació la sentencia 'azurra' con un bello contragolpe
culminado por Del Piero. Ambas selecciones ofrecieron
un espectáculo de intensidad colectiva, de derroche
físico, entrega y pasión por alcanzar sus objetivos.
Una mentalidad que echan en falta otras selecciones
y que en Alemania o Italia rebosa. El tiempo reglamentario,
con una parte para cada selección, concluyó sin
goles, pero la prórroga fue diferente. Las dos
acusaron el esfuerzo y el fútbol encontró su sentido
original, con dos equipos partidos, en ataque
y defensa, y dos porteros dispuestos a afrontar
la batalla.
Buffon respondió a Podolski en dos ocasiones
y Lehmann a Pirlo, pero el Mundial tenía un hueco
reservado para un 'desconocido', un zurdo de nombre
poco atractivo y de cuya pierna izquierda surgió
una bella parábola para transformar el Mundial,
teñirlo de color azul intenso y derribar a las
torres germanas, que se dejaron la piel luchando
por 'su' Mundial.
Italia, al ataque
Italia lució su mejor versión en el partido trascendental.
Hasta ahora había disfrutado de un camino relativamente
sencillo, ante Australia y Ucrania, pero su condición
de equipo se reafirmó ante los alemanes, que confiaban
en su campo talismán para acabar con la pesadilla
transalpina, que no ha logrado superar en ningún
Mundial. Totti emergió en los primeros minutos
para contabilizar los recursos ofensivos de Italia,
amparado siempre en la dirección de Pirlo y en
el incansable trabajo de Gattuso.
Alemania parecía menos selección que en todo el
Mundial, con poca capacidad para quitarle el balón
a Italia y volcar esas avalanchas que han construido
su historia. Los de Lippi sólo pecaron de falta
de continuidad en su juego ofensivo, pero siempre
marcó los tiempos del partido, incluso en una
segunda parte en la que bajó el ritmo porque perdió
la referencia de Lippi y el último aliento estaba
mayormente del lado teutón.
Alemania tampoco encontró la vía para acceder
a Buffon porque Italia sólo ha encajado un gol,
y fue en propia meta, y el partido se dirigió
irremediablemente al tiempo extra. Allí Grosso
recuperó la imagen de Tardelli festejando el gol
y le dio a Italia la oportunidad de jugar su sexta
final mundialista y romper ese empate técnico
con Alemania de tres títulos para acercarse a
la pentacampeona Brasil.
FICHA TÉCNICA
--RESULTADO: ALEMANIA, 0 - ITALIA, 2 (0-0, al
descanso).
--EQUIPOS. ALEMANIA: Lehmann; Friedrich, Mertesacker,
Metzelder, Lahm; Schneider (Odonkor, min.83),
Borowski (Schweinsteiger, min.73), Ballack, Kehl;
Klose (Neuville, min.111) y Podolski. ITALIA:
Buffon; Zambrotta, Materazzi, Cannavaro, Grosso;
Camoranessi (Iaquinta, min.91), Pirlo, Gattuso,
Perrotta (Del Piero, min.104); Totti y Toni (Gilardino,
min.74).
--GOLES. 0 - 1. Min, 118. Grosso. 0 - 2. Min,
120. Del Piero.
--ARBITRO: Benito Archundia (MEX). Amonestó a
Borowski (min.40) y Metzelder (min.56) en Alemania
y a Camoranesi (min.90) en Italia.
--ESTADIO: Westfalenstadion. Lleno.
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