Mundial 2006 - Final: 1-1 (5-3 penaltis)

Porca Miseria: Ganó Italia, perdió el fútbol

09/07/2006
Emilio Martínez

El fútbol es un deporte injusto. A veces gana el que no lo busca. El antiestético, el antiético, el especulador, el tramposo…Italia. Con un juicio por fraude en su campeonato de Liga que va a dar con sus huesos en Segunda con la Juve y el Milan y con algunos directivos en la cárcel. ¡Porca miseria! El Mundial lo ganó Italia. La lotería de los penaltis favoreció a los ‘azzurri’, que sólo han jugado bien media hora en todo el Mundial –la prórroga ante Alemania- y que pasaron de octavos con un óbolo del español Medina Cantalejo en forma de penalti injusto ante Australia.

En este partido final, marcado por el ataque cercano al descerebramiento que le dio a Zidane, con un cabezazo en la prórroga a Materazzi y la correspondiente expulsión, y que echó un enorme chafarrinón –otro- en su brillante historial. Vaya forma de retirarse. Quizás Dios o la diosa Fortuna tomó nota y le hizo pagar las culpas a su equipo, Francia, que fue mejor que Italia, menos en el primer tiempo, que dio la cara, que intentó jugar al fútbol y lo consiguió menos en ese primer periodo. Pero, ¡porca miseria¡, ganó el antifútbol, perdió el fútbol y perdió Zidane.

Nos temíamos una final espesa y dura, mayormente por las habituales (malas) artes italianas: agresión de Cannavaro a Henry en el primero minuto y otra de Zambrotta a Vieira , que le costó la amarilla, en el cuatro. Pero los ‘azzurri', magníficamente dirigidos por Pirlo –con Totti perdido- cambiaron pronto y se dedicaron a jugar mejor al fútbol, a tener el balón (60%/40% de posesión), moverlo con criterio y buscar el gol. Para ello fue necesario que Zidane marcara de forma genial y a sangre fría un penalti de Materazzi sobre Malouda en el minuto 7, y que los de Lippi echaran el resto, con alguna precipitación pero sin desesperarse.

Cargaron con la responsabilidad ante una Francia algo reservona, como a lo largo del campeonato, y esperando su oportunidad. Pero la que llegó fue la de Materazzi, que a la salida de un corner y con un salto magnífico ganándole a Vieira se redimió del penalti y empató. A pesar de algún detalle de Zidane, más espectacular que efectivo, y del barrido en medio campo del propio Vieira y de Makelele , el único talento ofensivo siguió de parte de Italia, aunque no se decidió a pisar el acelerador y aprovecharse del mal momento francés, y que pudo adelantarse con otro remate de Materazzi, esta vez al travesaño, con lo que ‘les bleus' –en este caso de blanco- fallaban en la solidez defensiva aérea que habían mostrado hasta ahora. Así, sin nada de especial mención, pero con el balón siempre más cerca de Barthez que de Buffon , se llegó al descanso.

Y todo cambió. Porque Francia, a pesar de su veteranía, salió dispuesta a resolver, a jugar al fútbol, a dar espectáculo. Durante veinte minutos arrolló a Italia con varios zarpazos de un Henry cada vez mejor y otro de Malouda, que se acercaron mucho al gol. Ni siquiera la lesión de Vieira, que le obligó a dejar el partido, le sirvió a una Italia especulativa y miedosa, aunque el cambio de Iaquinta y De Rossi por un pasotísimo e improfesional Totti y por Perrota , dieron algo de aire a una Italia vulgar casi encerrada en su área, mientras Francia cocinaba el encuentro. Pero el gol no premió a los únicos que lo querían y merecían, y se llegó a la prórroga con Francia muy desgastada y vieja.

A pesar de lo cual ‘les bleus' dieron una lección de ética y estética. Siguieron buscando el título, tuvieron dos ocasiones clarísimas, por parte de Ribery , que lanzó a un palmo del poste, y de Zidane, que cabeceó y obligó a Buffon a una gran parada.

Después llegó la expulsión de Zidane con otro cabezazo, ahora a un rival, pero no por ello Italia dio un paso al frente ni le entró un ataque de valentía quia. La ética, la estética y las ganas de ganar siguieron siendo de Francia. Pero los hados del destino, en injusto castigo, no le dieron premio y premiaron en la lotería de las penas máximas a la especuladora, tramposa y antifutbolística Italia. ¡Porca miseria!

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