| Brasil aspira a ganar su sexto título de Campeón del Mundo. Y un restringido puñado de selecciones capaces también de ganarlo, aspiran a impedirlo. Para hacerse ellas con el trofeo, claro. Estos candidatos son los de siempre. Que si Alemania, con el plus añadido de ser el organizador; que si la Argentina de Mecí; que si la ‘eterna’ Italia, siempre rindiendo por encima de sus teóricas opciones. Que si otro de los ‘clásicos’, Inglaterra, que lleva muchos años sin dar el do de pecho. Que si una Holanda que asemeja mucho a la inolvidable ‘naranja mecánica de Cruyff. Que si Francia, que ha recuperado al ‘viejo’ Zidane y también, con él, el orgullo. No, no busquen a España entre estos favoritos. Porque nuestros históricos fiascos ‘mundialistas’-el último el anterior de 2002, cuando más a huevo lo tuvimos y nos eliminó esa gran potencia futbolera universal que es Corea-, no nos hacen nada fiables. Teóricamente, por el plantel de futbolistas, el bloque de Luis Aragonés, solo parece que el propio Brasil -a distancia- y quizás Argentina sean superiores en calidad individual y posibilidad de decidir un partido en una genialidad.
Pero, al revés que los ‘azzuri’, la tradicional falta de competitividad en las grandes citas y, al revés que los galos, el también inferior compromiso de los jugadores con la camiseta nacional al que se gastan con sus clubes nos lleva de fracaso en fracaso y tiro –para casa- porque me toca. Claro que alguna vez tiene que ocurrir el milagro de esta religión compulsiva y laica que es el balompié nos sonría. Claro que en alguna ocasión puede acontecer el milagro de esta religión olorosa y flamígera que es el balompié y la diosa Fortuna, que tampoco nos ha acompañado –la lotería de los penaltis nunca nos fue favorable- se tiñe de rojigualda furia española.
Quizás ahora, con la flor en el trasero que hemos descubierto en el propio Luis Aragonés en el sorteo de los grupos, toque hacer un buen papel. El grupo previo, con Ucrania –en exceso dependiente de Shevchenko y por supuesto muy inferior a España- y los parias de Túnez y Arabia Saudí, quizás sirva no sólo para clasificarse fácil y primeros para la siguiente fase, sino que puede ser la rampa de lanzamiento, en juego y moral, para mayores logros. Lo malo es que en los cruces posteriores nos tocará el superfavorito, y bastante superior Brasil.
Como soñar no cuesta nada, quién sabe si la Selección, que tantos disgustos nos ha ‘regalado’ históricamente –el último en la Eurocopa 2004 de Portugal.-nos sorprende ahora con el óbolo de llegar lejos en la competición. Soñar no cuesta nada. Pero la realidad suele ser tozuda, y no sólo Brasil, sino las ya citadas Reino Unido, Francia, Inglaterra, Alemania, Argentina etc. cuentan con más mimbres, por jugadores y tradición. De modo que volvamos al principio: Brasil, la gran favorita, y un puñado de selecciones, entre las que no está España, las encargadas de intentar destronarle.
Al menos, roguemos que como aficionados disfrutemos de un buen espectáculo. Y que, a diferencia del de Corea, pueda recordarse al efecto, cual los de México y Francia, per in saecula saeculorum. Amén. |