Alemania 2006

- el análisis del Mundial -



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España, a huevo en el grupo y complicado después
18/01/2006
Emilio Martínez, jefe de Deportes


La flor en el trasero de Luis Aragonés nos pone a huevo el pasar el grupo de clasificación hacia octavos. En ello hay coincidencia general de otros técnicos, jugadores, periodistas y aficionados. Hasta el ínclito presidente –todavía- de la Federación, Ángel María Villar, lo ha comentado textualmente en varias conversaciones públicas. Es más, con los parias futboleros que son Túnez y Arabia Saudí y una Ucrania en exceso dependiente de Shevchenko e indudablemente inferior, no debe costar casi ‘na’ superar esta fase’ Hasta ahí, todo bien.

Es más, si la Selección no quiere regalarnos uno más de sus ya históricos fracasos en Mundiales y Europeos, tiene la obligación de ganar los tres partidos y pasar como primera de grupo. Incluso, a diferencia de la tensión y sufrimientos de otros equipos -varios de ellos serios aspirantes al título, lo que España no es-en sus respectivos grupos, el combinado de Luis sumará cantidades industriales de moral con esas victorias y engrasará el juego del equipo de cara a la siguiente fase de octavos

Pero ahí puede venir el crujir de dientes, porque se vislumbran Brasil y Francia en esos enfrentamientos de octavos y/o cuartos ya cercanos a semifinal y final. Mas no adelantemos acontecimientos, por lo que el análisis ahora se queda en el facilísimo grupo que nos ha tocado en suerte, y nunca mejor dicho/escrito.

Una suerte que sólo pued empañar y de forma muy tibia el milanista Andrey Shevchenko, pese a que será su debú en un Mundial. Como lo es el de Ucrania, que ha llegado hasta aquí con un juego muy basado en el propio Shevchenko y diez más. Ningún otro de sus futbolistas es conocido ni tiene relevancia internacional, algo que se acusa en estas competiciones grandes. O sea que España posee calidad suficiente para desenredar la madeja ucrania, que además, sabedora de sus limitaciones, deja el balón y la iniciativa a sus rivales, prefiriendo el contraataque. No será fácil la goleada, ni falta que hace, pero bastará dar la talla para sumar los tres puntos.

Después será el turno de los parias, Túnez y Arabia Saudí, a los que sí es lógico, casi justo y necesario (por aquello de la moral y el engrasamiento ya citado) derrotar con cierta comodidad y amplitud en el marcador. En principio, todavía debe ser más fácil el encuentro ante una Arabia entrenada por el brasileño Marcos Paquetá, que sustituyó al argentino Calderón a pesar de ser éste el héroe que clasificó al país para Alemania. Sus malas relaciones con los dirigentes sauditas le valieron la salida.

Al menos, las ‘águilas de Cartago’ –cual les gusta se les denomine a los tunecinos- se presentan con cierta experiencia, ya que son los actuales campeones de África y se apuntan por tercera vez consecutiva al Mundial, aunque tampoco hicieron nada destacado en los anteriores. Al menos también, los tunecinos, dirigidos por el experto técnico francés Roger Lemèrre, cuentan con algún profesional medianamente aceptable, como Trabelsi (del Ajax) y Nafti (conocido por su anterior militancia en el Racing de Santander).

O sea que, lo dicho/escrito. La eterna incógnita española en un Mundial, casi siempre despejada de forma negativa, se presenta ahora, y merced a la flor del seleccionador, favorable en la primera fase. Algo es algo. Y después, Dios, el balón, los árbitros o también la fortuna dirán.


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