A
raíz de la crisis del Carmel se han abierto en
Cataluña varias vedas: vecinos, concejales, parlamentarios,
técnicos, jefes de prensa, periodistas... se han
visto afectados a lo largo de este mes por una
serie de tormentas políticas imprevistas y procesos
mediáticos de desenlace aún desconocido. La última
veda abierta es la de la 'caza del chivato', la
busca del tránsfuga dispuesto a enseñar los trapos
sucios de su antigua familia política.
Convergència i Unió (CiU) ha dado instrucciones
a su maquinaria partidaria de buscar hasta debajo
de las piedras a algún ex militante o antiguo
cargo público del PSC que esté dispuesto a testificar
con pruebas acerca del pago de comisiones ilegales
por parte de constructoras y promotoras de viviendas
a ayuntamientos gobernados por los socialistas
en Cataluña. CiU ha empezado la indagación con
especial ahínco en el Baix Llobregat. Esta comarca
es un feudo del PSC desde el comienzo de la democracia
y en los últimos lustros ha experimentado un crecimiento
inmobiliario superior a la media. Dentro de la
comarca, aneja a Barcelona, la investigación convergente
se centra en particular en el ayuntamiento de
Cornellà, del cual ha sido alcalde durante quince
años José Montilla, primer secretario del
PSC y ministro de Industria y Energía. La pieza
ansiada es de 'caza mayor'.
Por su parte, Pasqual Maragall en persona
ha dado instrucciones a sus principales colaboradores
para que hagan lo mismo con Convergència i Unió.
El presidente necesita demostrar ahora -con delatores,
si hace falta- que su acusación a Artur Mas
sobre el supuesto cobro del 3% de comisiones ilegales
a las constructoras por parte de la Generalitat
en tiempos de Jordi Pujol es algo más que
un "rumor clamoroso". Las instrucciones
de Maragall han sido trasladadas a los cuadros
medios del PSC.
El escritor gerundense Antoni Puigverd,
que ha participado en la elaboración de numerosos
discursos del president Maragall, escribió el
lunes en La Vanguardia una predicción inquietante:
"Es difícil saber qué pasará. Se ha abierto
la caja de los truenos. En Italia, el aleteo de
una mariposa (la denuncia de una pequeña mordida
en un hospital) provocó un huracán: un cambio
de régimen. Partidos de enorme raigambre y poderío
desaparecieron sin dejar rastro. La izquierda
mayoritaria, que sólo había gobernado en las ciudades,
tuvo que cambiar de piel. Y el populista Berlusconi
emergió del estercolero. Ya no es posible volver
atrás (...) Empieza el cambio. A muchos les va
a atrapar en calzoncillos. No hay cambio sin trauma".
Uno de los encargados de buscar en 'el estercolero'
catalán es José María Mena, fiscal jefe
del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
Un periodista veterano que conoce a Mena desde
que llevaba el caso de Banca Catalana (querella
contra Jordi Pujol) asegura que sus actuales pesquisas
terminarán en nada. Mucho ruido y pocas nueces.
Y bromea: "Mena ha actuado de ofiCiU".
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