- De cómo ERC ganó el primer
'round' y Marín salió perjudicado
El
escenario fue de nuevo la reunión de la Junta
de Portavoces que tuvo lugar ayer martes y en
la que Manuel Marín volvió a la carga con
un escrito de cuatro folios en el que intentaba
dejar claro el porqué de su marcha atrás en el
uso de las lenguas en la Cámara. Más de media
hora estuvo Marín argumentando su 'contrapostura'
sin convencer a nadie, nada más que al PP, cuyo
portavoz, Eduardo Zaplana, no dudó en darle
la razón, encantado de asistir a un nuevo asalto
de la soterrada pugna entre Alfredo Pérez
Rubalcaba y el presidente de la Cámara Baja.
Fue media hora de intenso debate que a muchos
de los portavoces de los grupos les pareció una
eternidad, sobre todo porque, según algunos de
los asistentes, durante su larga disertación Marín
"desbarró" haciendo "absurdas comparaciones"
con el uso del latín o de la lengua de Shakespeare.
Fue una tensísima reunión en la que, también,
la principal justificación de Marín fue el inmenso
malestar que arrastra contra los diputados de
ERC- fundamentalmente, contra Joan Tardá-,
malestar que transmitió sin tapujos al portavoz
de ERC, Joan Puigcercós, durante la reunión
de la Junta. Marín le dijo de todo: que estaba
harto de que le "insultaran", de que salieran
al pasillo del Congreso un día sí y otro también
a ponerle "verde" ante las cámaras y los
medios de comunicación y que no iba a tolerar
que le llamaran "genocida" (lingüistico,
claro). En definitiva, que le habían hecho perder
la "infinita paciencia" de la que que siempre
ha hecho gala y que la culpa de su drástico cambio
de postura la tienen ellos.
Los republicanos aseguran que, para contrarrestar,
también llegó a pedirles "por tres veces"
disculpas por haber 'desalojado' de forma tan
drástica de la tribuna de oradores a Tardá por
'abusar' de su generosidad en materia lingüística.
Rubalcaba, contra Marín y del lado de los republicanos
Pero el debate se alargó otra media hora más en
la que, excepto Eduardo Zapalana, todos los portavoces
-de ERC, PNV, IU-IC, CiU y Grupo Mixto- pidieron
a Marín que reconsiderara su postura y volviera
a sus posiciones de "flexibilidad" iniciales.
Esto ya lo esperaba Marín, pero no que su compañero
socialista Alfredo Pérez Rubalcaba se revolviera
contra su decisión y, aunque con modales muy suaves,
se aliara con los 'socios' republicanos -que la
semana pasada ya le habían pedido 'amparo' y le
dejara solo con el único apoyo de los populares.
En su intervención, Rubacaba incluso apeló al
'talante' lingüístico demostrado por Rodríguez
Zapatero, recordando su compromiso de impulsar
las lenguas del Estado en la Unión Europea y su
última defensa hecha en la Asamblea francesa.
La postura de Rubalcaba, que incluye también 'descolgarse'
de que el asunto de las lenguas se ciña exclusivamente
al Senado, dio pie posteriormente a que Zaplana
afirmara que el Grupo Socialista (muchos de cuyos
diputados están que 'fuman en pipa' contra 'Pocholo',
que es el apodo que le han puesto a Marín- está
"preso" y a merced de sus aliados parlamentarios.
Según algunos de los asistentes, Marín levantó
la reunión de la Junta de Portavoces visiblemente
irritado. La polémica se trasladará ahora a la
reunión que mantendrá el próximo jueves la ponencia
de Reglamento, en donde todos los grupos intentarán
llegar a un acuerdo -del que se desmarcará con
toda seguridad el PP- que pase por reconocer el
principio de derecho del uso de las lenguas cooficiales
en la Cámara para ver como se implanta luego en
el trabajo diario. Un parche para que al menos
los nacionalistas se calmen.
Marín se quita de en medio
En vista de cómo están las cosas de tensas y en
el 'jardín' en que se ha metido, Marín ha preferido
quitarse de en medio, así que la Ponencia de reforma
del Reglamento estará presidida por la vicepresidenta
Segunda de la Mesa y diputada del PSC, Carme
Chacón.
Esta decisión ha sido aplaudida por los grupos
nacionalistas, pero especialmente por ERC, cuyas
relaciones con Marín están muy deterioradas. Piensan
que al menos Chacón, al ser catalana, tiene mayor
'sensibilidad' con las lenguas y habrá un comunicación
más fluida. De hecho, muchas de las quejas se
las han hecho llegar a Chacón o a Teresa Cunillera
(secretaria adjunta del Grupo Socialista, también
catalana) para que terciaran con el presidente.
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