La
derecha, tras apoyar a Manuel Marín en
su cruzada contra el uso de lenguas cooficiales
en el Congreso, quiere presionarle para que dimita.
Saben que la personalidad del actual presidente
de la Cámara Baja no aguanta para mucho más, sobre
todo por las relaciones de enemistad con el portavoz
del Grupo Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Y la falta de apoyo de ayer de Zapatero,
quien elogió la pluralidad lingüística, puede
disparar los ánimos de Marín. Para mal, claro.
El PP sabe que tiene una oportunidad de oro para
que Marín acabe de esta forma con el enfrentamiento
frontal con hombres de su propio partido. En algunas
emisora próximas al PP, especialmente a la COPE,
ya están diciendo que si tiene alguna "dignidad",
debería presentar su dimisión. Conociendo las
características de Marín, que tiene la vida resuelta
tras su gran papel en la Comisión Europea, no
se sabe cómo acabará la cosa.
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