El
ministro del Interior, José Antonio Alonso,
ha decidido impulsar un cambio sustancial en los
Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Un
cambio que incluye una reforma máxima en la Policía
Nacional -de la que ya les informamos en primicia
y profundidad en nuestro boletín número 228, del
pasado 4 de marzo- y otra reforma mínima, pero
significativa y necesaria, de la Guardia Civil.
Pues bien, si en cuanto a la Policía Nacional
los planes del ministro avanzan a pasos agigantados
-las nuevas Líneas Estratégicas de Actuación de
la Dirección General de la Policía prevén un desembolso
total en cinco años de más de 600 millones de
euros-, en lo que se refiere a la Benemérita,
hemos podido saber que las tesis aperturistas
de Alonso están siendo frenadas desde el Ministerio
de Defensa y desde la propia Dirección General
de la Guardia Civil.
Al final, la gran reestructuración de los Cuerpos
y Fuerzas de Seguridad del Estado podría quedarse
en gran parte en agua de borrajas, sobre todo
en lo que se refiere a la Benemérita.
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