Los informes del periódico alternativo
La reforma para una nueva ley de la Guardia Civil

Un año después de acceder el PSOE al Gobierno, el ministro del Interior, José Antonio Alonso, ha decidido cumplir "hasta donde se pueda" el programa electoral socialista en lo relativo a su departamento, el cual pasa por una profunda reestructuración de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de las relaciones entre las diferentes policías -estatales, locales y autonómicas-.

A instancias del ministro, desde principios de año se mantienen dos mesas negociadoras: por un lado, la coordinada por el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, con los sindicatos policiales. Una mesa relativamente fácil de llevar, dado que la Policía ni tiene el carácter militar de la Guardia Civil ni tiene competencia en esta materia, por tanto, el Ministerio de Defensa que dirige José Bono.

De hecho, el proyecto de nuevas Líneas Estratégicas de Actuación de la Dirección General de la Policía prevé un desembolso total en cinco años de más de 600 millones de euros, según el documento al que ha dado su visto bueno el ministro José Antonio Alonso y que sustituye al llamado Plan Cotino de Policía 2000. El documento ha sido bien recibido por los representantes policiales. Toda la información relativa a estos planes la pueden encontrar en la siguiente dirección web:

http://www.ociocritico.com/oc/actual/canales/diario/alternativo/050305informe.php


El reto de la Guardia Civil

Paralelamente a la mesa policial, hay abiertas dos mesas de negociación con las asociaciones de la Guardia Civil: una, coordinada por el propio secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, y otra coordinada por el director general de la Benemérita, general Carlos Gómez Arruche. A estas mesas asisten de forma quincenal y desde mediados de febrero cuatro asociaciones de guardias civiles -no está reconocida la sindicalización en el Cuerpo-: Unión Profesional de Guardias Civiles (UPGC); Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC); Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIGC) y la Unión de Oficiales.

En la mesa llevada directamente por Antonio Camacho, Interior discute con los representantes de los guardias civiles un proyecto sobre los nuevos Derechos y Deberes Fundamentales de la Guardia Civil que deberá quedar articulado como proyecto de Ley Orgánica en el plazo de dos meses, según los planes gubernamentales. Con este proyecto el Ministerio pretende acabar con una situación anacrónica de relación interna en el Cuerpo, pero se limita a actuaciones como acceso a la Guardia Civil o a otras cuestiones laborales que, aunque suponen importantes mejoras respecto al régimen actual, no convencen ni mucho menos a todo el colectivo.

Además, según ha sabido este Periódico Alternativo, el meollo de la cuestión, centrado en la reforma global de la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que el Gobierno pretende llevar a cabo, se ha excluido a los representantes del Instituto armado. Desde luego, en ningún caso habrá desmilitarización de la Guardia Civil, lo que ha sido bien recibido por el Ministerio de Defensa, pero que ha descorazonado a los representantes de esa Institución.

La segunda mesa la dirige, ya más internamente, el director general del Cuerpo, general Carlos Gómez Arruche, pero ya desde la primera reunión quedó claro que existe un punto de alta discrepancia: el papel, derechos y responsabilidades de las asociaciones de guardias civiles. Según asistentes a la reunión, Gómez Arruche reconoció, aunque a regañadientes, la necesidad del asociacionismo en el Cuerpo -no de la sindicación, en ningún caso-, pero la discrepancia surge en que el general quiere relegar el asociacionismo interno a cuestiones meramente formales, tales como a que se vigile que los guardias no lleven 'ropas remendadas', etcétera.

Además, ya en la reunión que tuvo lugar en la Dirección General, en Madrid, el pasado 28 de febrero, uno de los mandos asistentes a la misma, el coronel Parrilla, hizo un comentario que deja entrever por dónde van los tiros de la reforma: dijo que echaba de menos que en la mesa negociadora hubiera algún representante del Ministerio de Defensa. La impresión de los asistentes a la reunión es que José Bono -de cuyo Ministerio depende en gran parte la Guardia Civil- no está por la labor de ninguna reforma, por pequeña que sea. De ahí la ausencia del Ministerio en esa mesa.

Por si fuera poco, Gómez Arruche informó a los asistentes que se estaba elaborando un proyecto de Ley Disciplinaria en el Cuerpo que deberá sustituir al existente y que, en ciertos casos, endurece las condiciones de representación en la Guardia Civil. Por ejemplo, algo que puso los pelos de punta a los guardias asistentes a la reunión es que el citado proyecto de la Dirección General contempla sanciones importantes a los representantes asociativos que, en función precisamente de su representación, realicen declaraciones a los medios de comunicación social.

De momento, así están las cosas hasta la próxima reunión.
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