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Pesadilla española en Bolivia

Javier Villanueva de Martino, ciudadano español de 27 años, está viviendo una verdadera pesadilla en Bolivia, donde reside y trabaja como director de un restaurante deportivo y representante de varios jugadores de fútbol. Villanueva ha sido acusado de un crimen que asegura que no cometió, aunque confesó ser su autor durante un interrogatorio policial en el que le sometieron a torturas.

Los antecedentes de esta historia se remiten a las relaciones de este ciudadano español con el italiano Marino Diodato, un antiguo jefe de los cuerpos especiales del ejército boliviano que por causas bastante confusas había sido encarcelado los últimos cuatro años. Javier visitaba ocasionalmente a Marino en la cárcel para llevarle algún libro o comida. Pero el 30 de enero del 2004 Diodato se fugó de la clínica donde estaba recuperándose de un infarto y casi un mes después, el 27 de febrero, se produjo un atentado contra la fiscal Mónica Von Borries, que había llevado la acusación por la que la justicia boliviana encarceló a Diodato.

El caso es que la policía boliviana detuvo a Javier Villanueva el 28 de abril del año pasado y durante toda la noche le interrogaron acerca del atentado de la fiscal. El asegura que le torturaron con descargas eléctricas, asfixia con bolsas de plástico y golpes en rodillas y costillas hasta que se autoinculpó en una declaración en vídeo. Todo ello, sin la presencia de un abogado y sin orden de detención.

Existen pruebas que demuestran que cuando sucedieron los hechos, Javier Villanueva se encontraba en Miami, Estados Unidos, en viaje de negocios, pero se han ignorado deliberadamente. Su historia ha movilizado a diversas fuerzas sociales españolas que reclaman su puesta en libertad, actitud que contrasta con el aparente 'pasotismo' de las autoridades de nuestro país.

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