Los
países de América latina van a convertirse, a
este paso, en aliados imprescindibles para la
defensa que el Gobierno de Zapatero se
ve abocado a emprender en los organismos internacionales.
La noticia era que estos países a América Latina
iban a exponer ante la UE su preocupación por
la marginación que Bruselas va a hacer del español
como lengua cooficial, equiparándola a otros idiomas
de mucha menos población parlante y por debajo,
en todo caso, del inglés, el francés o el alemán.
Italia también se ha quejado de este hecho por
la parte que le toca sobre el idioma italiano.
Pues bien, ahora ha sido el ex presidente de la
República del Uruguay, Julio María Sanguinetti,
uno de los 'socios' del Club de Madrid que ha
asistido a la cumbre antiterrorista que acaba
de clausurarse en la capital española, el que
se ha quejado de dicha marginación del castellano.
Al igual que otros jefes y ex jefes de Estado
o de Gobierno, Sanguinetti ha aprovechado su estancia
en Madrid para mantener diferentes encuentros
bilaterales, uno de ellos con el presidente del
PP, Mariano Rajoy, con quien comulga más,
ideológicamente hablando.
Y es en esos encuentros donde Sanguinetti ha expresado
una preocupación que parece que es común en Latinoamérica:
el aparente debilitamiento del castellano en las
instituciones internacionales, empezando por la
Unión Europea... y por el propio Parlamento español.
Es decir, que la 'guerra de las lenguas' en el
Congreso de los Diputados, que se ha saldado de
momento con una desautorización en toda regla
a Manuel Marín, no sólo ha trascendido
fronteras, sino océanos. Así están las cosas.
Y es que a los países de América Latina les interesa
tanto comoa nosotros que el idioma de Cervantes,
Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Camilo
José Cela o Jorge Luis Borges, por
poner algunos ejemplos, están tan interesados
como la propia España en que no se margine su
idioma.
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