Los informes del periódico alternativo
Autorregulación en las noticias sobre atentados

El Consejo Deontológico de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) ha elaborado un informe sobre el tratamiento informativo en los medios de comunicación respecto de las víctimas del terrorismo, en el que exhorta a la autorregulación y la prudencia a la hora de abordar informaciones sobre esta materia.

Dice, entre otras cosas, la FAPE (el documento consta de siete folios) que "al analizar la dinámica informativa que se genera ante un hecho terrorista, este Consejo cree advertir que concurren al menos dos circunstancias que resulta muy conveniente recordar.

En primer término, hay que poner de manifiesto las especiales circunstancias que se generan con un trabajo periodístico en tiempo real, acuciados por la obligación de trabajar en directo. En este sentido, algunos estudios especializados han señalado, con acierto, los riesgos que encierran las retransmisiones en directo, por el cúmulo de errores que de forma no intencionada se producen y por su incidencia en la opinión pública.

Pero no es menos cierto que, al actuar así, los medios de comunicación cumplen estrictamente con una de sus obligaciones primordiales, como es la de trasladar a la Sociedad un hecho relevante que tiene derecho a conocer en toda su dimensión.

Por eso, junto a reiterar la necesidad de que los informadores extremen la prudencia a la hora de cumplir con este deber profesional, en aras a evitar precisamente la comisión involuntaria de errores, para este Consejo no resulta en modo alguno superfluo recordar a los poderes públicos que debieran ser consecuentes con las muy especiales circunstancias en las que se desenvuelve el trabajo informativo cuando se producen tragedias de esta naturaleza, para que arbitren las medidas más adecuadas que permitan desempeñar el trabajo informativo con las mayores cotas de precisión. Es también oportuno señalar que las empresas informativas, las organizaciones profesionales y las Facultades de Ciencias de la Información deberían promover y favorecer la formación de profesionales especializados en la información de estas tragedias"
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La opinión de las víctimas

"Si se toma como referente la opinión que las víctimas del terrorismo tantas veces han expresado a lo largo de las últimas décadas, se comprueba que uno de los hechos que más dolor les causa consiste en la difusión reiterada en los distintos medios, con ocasión de aniversarios u otras circunstancias relevantes, de los documentos gráficos en los que se revive y recuerda su tragedia. En los propios medios encontramos numerosos testimonios acerca del daño moral que esta situación les origina.

Sin embargo, aunque en algunos momentos se hayan podido producir extralimitaciones, el Consejo constata que de forma habitual la voluntad de la profesión periodística se centra en abordar estas cuestiones desde criterios democráticos y responsables.

En esta materia, es preciso resaltar que la autorregulación que los propios medios y los profesionales se imponen, no suponen una restricción a las previsiones constitucionales de la libertad de expresión y de información, sino antes al contrario toman su verdadero fundamento de la propia norma constitucional y constituyen un servicio más del Periodismo a la sociedad española y a la propia dignidad de la profesión"
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Reglas básicas

El Consejo recuerda que son cuestiones especialmente a valorar por editores y profesionales del periodismo las siguientes:

- En la hipótesis de que se planteara una situación de conflicto entre el derecho de informar y el deber del respeto a la dignidad humana, a la propia imagen, a la intimidad y privacidad, el primero se deberá subordinar al segundo, de acuerdo con lo señalado y el sentido del artículo 20.4 de nuestra Constitución: "Estas libertades tienen su limite en el respeto de los derechos reconocidos en este titulo, en los preceptos legales que les desarrollan y especialmente en el derecho al honor, la intimidad y la propia imagen".

- El rechazo a cualquier expresión de violencia, a sus métodos y a sus objetivos, deberá ser siempre explícito, llevando por ello a excluir de los contenidos periodísticos a cuanto incite a la violencia o a la subversión constitucional, porque en la defensa de los valores democráticos no debiera caber la neutralidad, tal y como señala el Código de Deontología del Consejo de Europa, que en su artículo 33 señala que "los medios de comunicación tienen la obligación moral de defender los valores de la democracia, el respeto a la dignidad humana, la solución de los problemas a través de métodos pacíficos y de tolerancia, y en consecuencia oponerse a la violencia y al lenguaje del odio y del enfrentamiento", recalcando en su artículo 34 que "en lo referente a la defensa de los valores democráticos nadie debe ser neutral".

- Como la violencia produce dolor y aflicción, que se causa además a personas inocentes, las tareas informativas deben ser llevadas a cabo con discreción y sensibilidad, evitando la intromisión gratuita y las especulaciones innecesarias sobre sus sentimientos y circunstancias. En este sentido, reviste una especial importancia el cuidado del lenguaje utilizado.

- A las personas afectadas directa o indirectamente por la violencia terrorista se les debe tratar no sólo como personas dignas del mayor respeto, sino como necesitadas de una atención y un trato especialmente prudente; por ello, se debiera evitar, como norma general, el recurso a imágenes de las víctimas y su posterior utilización de modo reiterativo. De manera muy especial este criterio resulta de aplicación en aquellos casos en los que las propias víctimas así lo solicitan.

- Dada su relevancia intrínseca, corresponde un especial cuidado y esmero cuando entre las personas afectadas, en cualquiera de los modos posibles, por la violencia terrorista se encuentran menores de edad, cuya protección constituye un compromiso ético que no ofrece excepciones.

- Igualmente, en el rechazo a la violencia terrorista siguen siendo de aplicación las previsiones deontológicas respecto a la no discriminación en razón de color, raza, religión o ideología, así como la no criminalización de los parientes y amigos inocentes de quienes están incursos en ilícitos penales de esta naturaleza.

- No resulta en ningún caso conforme a la ética profesional la utilización de estas cuestiones como medio para aumentar el número de lectores o las audiencias. Con mayor motivo aún no cabe justificación ética a su utilización con fines mercantiles o comerciales.

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